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Adolfo Sainz: "El comercio va a ser siempre más de inteligencia emocional que artificial"

El comercio de proximidad atraviesa una crisis profunda desde hace años, una situación que en Castilla y León se ha traducido en la pérdida de miles de tiendas físicas. Pese a las cifras, el sector sigue siendo un pilar fundamental que da empleo a uno de cada siete trabajadores en la región. Para analizar esta realidad, Adolfo Sainz, presidente de Conferco y Fecsoria, desgrana los retos y reivindicaciones de un modelo de negocio que lucha por sobrevivir. Según Sainz, cada vez que un comercio cierra, se pierde mucho más que un negocio. “Pierde un patrimonio familiar, normalmente somos familias los que estamos detrás del mostrador, y pierde un patrimonio histórico”, afirma. Además, subraya que las tiendas dan personalidad a los pueblos y ciudades, por lo que su desaparición supone una pérdida económica, paisajística y familiar. El presidente de Conferco y Fecsoria asegura que el sector lleva “un tiempo que no levanta cabeza”. A la crisis de 2008 y los posteriores cambios de hábitos se han sumado la epidemia del COVID, la incertidumbre de las guerras y una escalada de costes. “Parece que va todo a la contra, es muy difícil mantener hoy en día un comercio”, lamenta Sainz, señalando la subida del IPC, los alquileres, las cotizaciones y las nóminas como factores que han provocado un cierre generalizado de comercios en toda España. Una de las principales quejas del sector es la desigualdad normativa. Adolfo Sainz denuncia que se les iguala “al gran comercio con el pequeño comercio”, cuando los resultados empresariales demuestran que las grandes compañías no sufren la crisis. El problema, insiste, lo tiene el pequeño comercio, que compite con gigantes asiáticos y multinacionales con una normativa que es prácticamente la misma para todos. Por ello, pide que “se legisle pensando en los pequeños”. Sainz expone que cada comercio que abre en España debe cumplir cerca de 3.000 normas de ámbito local, regional, estatal y europeo. Mientras una gran empresa dispone de abogados y economistas para gestionarlo, “los pequeños, evidentemente, nos ahogamos”. A pesar del contexto, existen herramientas que han demostrado ser efectivas, como las campañas de bonos al consumo tipo Soriabonos, que benefician tanto a comerciantes como a vecinos. Sin embargo, Sainz pone el foco en la unión del sector: “Si no estás asociado, si no estás unido, no eres nadie”. Reclama un mayor apoyo al asociacionismo por parte de las administraciones para poder realizar campañas de promoción y actuar como un lobby unificado. Haciendo un paralelismo con la historia de su comercio centenario, que sobrevivió a guerras mundiales, la guerra civil y diferentes epidemias, Sainz lanza un mensaje de resiliencia: “Solo el que resiste gana”. No obstante, recalca que para ello es fundamental tanto la ayuda de la administración como “el apoyo de los vecinos”, a quienes pide reflexionar antes de comprar por internet, ya que el dinero gastado en una tienda local genera economía circular y se queda en el territorio. Frente a la digitalización y la competencia de las grandes plataformas, la gran arma del comercio de proximidad es el factor humano. Sainz reivindica la importancia de la atención personalizada y la relación con el cliente. “Los clientes son algo más que clientes, son amigos, son vecinos”, explica. En su opinión, el pequeño comercio no puede morir porque, como sentencia, “cuando se cierra un comercio, se cierra una ciudad o se cierra un pueblo”. Concluye con una broma que es toda una declaración de intenciones: “La inteligencia artificial con nosotros nunca va a ir, nosotros va a ser siempre más de inteligencia emocional”.

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