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Familias de A Coruña extienden a los colegios el debate sobre el primer móvil y piden limitar la digitalización en las aulas: "Hay un problemón" | Collector
Familias de A Coruña extienden a los colegios el debate sobre el primer móvil y piden limitar la digitalización en las aulas:
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Familias de A Coruña extienden a los colegios el debate sobre el primer móvil y piden limitar la digitalización en las aulas: "Hay un problemón"

La pregunta sobre a qué edad debe un niño tener su propio teléfono móvil resuena con fuerza entre los padres. En un entorno dominado por la tecnología y la inteligencia artificial, voces expertas alertan sobre los efectos nocivos de las pantallas en edades tempranas. Este debate ha impulsado a madres como Ángeles Pérez, con un hijo de 10 años en el colegio Juana de Vega de Oleiros, a unirse a grupos de WhatsApp que promueven una infancia sin móviles. Ángeles Pérez relata cómo, al ver que los móviles se normalizan en niños de 7 y 8 años, sintió la necesidad de prepararse. "Empiezas a ver que hay un problemón", afirma, tras contactar con otros padres y grupos a nivel gallego y nacional, compartiendo preocupaciones sobre la creciente digitalización en la vida de los menores. Para esta madre, el problema va más allá del primer smartphone y se adentra en la excesiva digitalización de los centros educativos. Se pregunta: "¿Por qué con las competencias digitales hemos dado por hecho que llenar los centros de dispositivos era el único recurso?". Cuestiona que no se sigan las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre el tiempo de exposición a pantallas, publicadas en 2024. Pérez insiste en que los organismos públicos deben ser los primeros en dar ejemplo. "Le estamos dando una imagen a los niños contradictoria", señala, al criticar que se pida a las familias limitar las pantallas mientras en el colegio su uso es intensivo. Además, menciona que existen alternativas como la estrategia digital azul. Teresa Prado, madre del colegio Valle Inclán, comparte esta visión y quiere reducir el uso de pantallas en la enseñanza. "Una cosa es usar herramientas digitales de forma puntual y útil, y otra muy distinta es convertir esa pantalla en su eje diario de aprendizaje", como ocurre con el programa Ediscal. Prado recuerda las advertencias de los pediatras sobre los efectos del exceso de pantallas: "problemas de atención, fatiga, alteraciones de sueño, ansiedad, dificultades de comprensión lectora, capacidad de concentración". Asegura que los niños "hoy en día están como hiperestimulados". Ante la necesidad de comunicación, surgen fórmulas intermedias. Rita Lombán, madre de dos hijas, utiliza un reloj inteligente 'Safe Family' con la mayor, Lola, de 11 años. "Tengo una vía de comunicación con mi hija", explica, a través de un dispositivo que le permite llamar a una agenda limitada de contactos pero "no puede entrar en Internet, no puede enviarse WhatsApp, no puede enviarse fotos". Sobre la edad adecuada, no hay consenso. Ángeles Pérez se marca los 18 años como referencia para su hijo. Rita Lombán, por su parte, cree que su hija podría tener un móvil a los 16 años, pero no como una imposición, sino en función de su madurez. "Es algo que tiene que ir de acuerdo a su manera de ser, a cómo ha evolucionado y cómo ha madurado", subraya. El objetivo común de estas familias es claro: buscar un equilibrio entre el acceso a las nuevas tecnologías y la educación tradicional, poniendo siempre en primer plano el bienestar y la salud de los menores en un mundo cada vez más digitalizado.

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