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La Generación Z redefine la vivienda: menos metros y más eficiencia energética
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La Generación Z redefine la vivienda: menos metros y más eficiencia energética

La Generación Z —los jóvenes nacidos aproximadamente entre finales de los años noventa y principios de la década de 2010— no solo percibe que acceder a la vivienda es mucho más difícil que para sus padres, sino que además muestra una sensibilidad creciente hacia la sostenibilidad y la eficiencia energética del hogar. Aunque son los más afectados por los precios elevados, la precariedad laboral y la dificultad de emanciparse, los jóvenes también son quienes más valoran vivir en viviendas eficientes, capaces de reducir gastos y mejorar el confort diario. Ese doble fenómeno, marcado por la preocupación económica y la conciencia energética, aparece reflejado en el IV Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad elaborado por UCI, Unión de Créditos Inmobiliarios, un informe que analiza cómo perciben los españoles el acceso a la vivienda, la financiación hipotecaria, la rehabilitación energética y el estado del parque residencial en España. El estudio dibuja un cambio profundo en la relación de los jóvenes con la vivienda. Para generaciones anteriores, comprar una casa representaba principalmente estabilidad patrimonial o independencia. Para la Generación Z, en cambio, el concepto de vivienda incorpora nuevos elementos: eficiencia energética, ahorro en suministros, confort térmico y sostenibilidad ambiental. Pero esa transformación llega precisamente en el peor momento para acceder al mercado inmobiliario. Los datos del observatorio muestran con claridad la frustración generacional existente entre los jóvenes españoles. Nueve de cada diez compradores consideran que hoy es más difícil acceder a una vivienda que para la generación de sus padres. El 81% afirma que comprar una vivienda resulta «mucho más difícil» que para generaciones anteriores. La dificultad no es únicamente una sensación subjetiva. El informe revela que dos de cada tres compradores han retrasado algún hito vital debido a los problemas de acceso a la vivienda. La emancipación aparece como la decisión más afectada, seguida muy de cerca por la formación de una familia, así, entre los jóvenes de 25 a 34 años, más de la mitad reconoce haber retrasado independizarse por motivos relacionados con el precio de la vivienda o la dificultad para financiarla. Pese a las dificultades, el deseo de compra continúa creciendo entre los jóvenes. El 37% de los españoles asegura tener intención de comprar una vivienda y el interés alcanza su punto máximo precisamente entre quienes tienen entre 25 y 34 años, donde supera el 50%. Sin embargo, el problema es el acceso económico de modo que asumen asumen mayores presupuestos, pero reducen el tamaño de la vivienda buscada. En paralelo a las dificultades de acceso, el informe detecta un cambio importante en las prioridades de compra. La sostenibilidad gana protagonismo y deja de entenderse como un elemento secundario o exclusivo de viviendas de alto nivel adquisitivo. No en vano, el 79% de los españoles estaría dispuesto a pagar más por una vivienda sostenible y aceptarían asumir un sobrecoste del 8,5%, equivalente a casi 19.000 euros adicionales en una vivienda tipo. En el caso de los jóvenes, la sostenibilidad no aparece únicamente ligada a la preocupación medioambiental. La Generación Z ha crecido en un contexto marcado por el aumento del precio de la energía, el cambio climático y la inestabilidad económica. Por eso, para muchos jóvenes, vivir en una vivienda eficiente significa también poder reducir gastos fijos y ganar estabilidad financiera. Así, la eficiencia energética se percibe cada vez más como una inversión práctica y no únicamente como un gesto ecológico. El propio observatorio refleja que nueve de cada diez hogares consideran que la eficiencia energética influye directamente en el gasto mensual de energía y en una generación con menor capacidad de ahorro y salarios más ajustados, reducir el coste de las facturas energéticas se convierte en un elemento clave. Uno de los aspectos más novedosos del estudio es la incorporación del concepto de confort térmico, es decir, la capacidad de las viviendas para mantener temperaturas adecuadas tanto en invierno como en verano. Los resultados muestran una realidad preocupante: casi la mitad de los hogares españoles no mantiene una temperatura adecuada de forma habitual. Solo un 54% asegura disfrutar siempre o la mayor parte del tiempo de una temperatura confortable dentro de casa. El resto reconoce sufrir problemas frecuentes relacionados con el calor o el frío. La vivienda sostenible empieza así a relacionarse directamente con la salud, el bienestar y la calidad de vida cotidiana, de modo que la sostenibilidad también amenaza con convertirse en un nuevo factor de desigualdad social. Mientras algunos jóvenes pueden acceder a viviendas eficientes capaces de reducir consumo y facturas, otros continúan atrapados en edificios antiguos, mal aislados y energéticamente deficientes. El estado del parque residencial español agrava todavía más el problema. El 46% de los ciudadanos considera que su edificio necesita una reforma y más de la mitad reconoce haberse sentido incómodo por el mal estado del inmueble donde vive. En este contexto, la vivienda sostenible aparece como uno de los grandes retos de la próxima década: un hogar eficiente, habitable y económicamente sostenible en un mercado cada vez más tensionado.

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