Vanguardia
BEIJING- A simple vista, las cumbres consecutivas del presidente de China, Xi Jinping, con sus homólogos de Estados Unidos, Donald Trump, y Rusia, Vladímir Putin, parecían bastante similares, con apretones de manos formales en la plaza de Tiananmen de Beijing, saludos entusiastas de niños que agitaban flores y columnas de soldados marchando con bayonetas relucientes. Pero también dejaron al descubierto lo diferente que es la relación del gigante asiático con ambos países.
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