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Un soltero se queda en 'shock' al creer que su cita era un hombre: «Se ha querido colar» | Collector
Un soltero se queda en 'shock' al creer que su cita era un hombre: «Se ha querido colar»
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Un soltero se queda en 'shock' al creer que su cita era un hombre: «Se ha querido colar»

La búsqueda del amor volvió a convertirse en un asunto de familia en 'First Dates'. Meses después de que su padre, Roberto, encontrara a su media naranja en el programa de citas de Mediaset España, Susana (29) y Marcos (25) decidieron seguir sus pasos y probar suerte en el 'dating show'. Y como uña y carne que son, los hermanos alicantinos prefirieron hacerlo juntos. Pero mientras él salió de allí con la promesa de una segunda cita con Vanessa (24), la chica educada y deportista que deseaba, la de ella resultó un total fiasco. Susana dejaba claro en la breve entrevista de presentación qué tipo de hombre buscaba: alguien potente y varonil, a la par que sensible. «Como un Ferrero Rocher: crujiente por fuera y por dentro tiernito». El elegido para la conocerla fue Juan (28), un entrenador personal malagueño que, sobre el papel, parecía encajar con las gustos físicos de la soltera. Sin embargo, el encuentro tuvo que esperar. A instancias del equipo del restaurante fue Marcos el encargado de recibir a la cita de su hermano… Para consternación absoluta del andaluz. «Me esperaba una chica. O bien se ha equivocado alguien, o bien este chico me ha visto en algún lado, le he gustado y se ha querido colar», espetó en privado tan pronto tuvo la oportunidad de desahogarse ante el equipo del programa. En la barra, en cambio, hacía de tripas corazón y seguía adelante con el encuentro. Aunque respiró aliviado al sabe que Marcos no era su pretendiente, sino su posible cuñado. El hermano de Susana no auguró un buen final, «es como muy paradito, creo que no van a pegar». Tuvo mejor ojo que su propia hermana. La atracción inicial entre Susana y Juan fue mutua y ambos comenzaron la velada con ganas de conocerse. «Es una viga… Es un hombre poderoso. Me gusta porque me siento protegida, arropada», apuntó la soltera. No obstante, el entusiasmo se fue desinflando a medida que avanzaba la conversación. A Juan no le convencía que Susana trabajara en el mundo de la noche y resumió sus reticencias con una contundente frase: «Un zapato limpio si anda por barro se acaba manchando». Ella, por su parte, empezó a notar que algo fallaba más allá del físico del soltero. «La mirada no me transmitía nada», terminó confesando. Y se convocó a su hermano en el baño para llamar a su padre y actualizar cómo estaban yendo sus sus respectivas citas. Marcos reconocía estar encantado con su acompañante, a diferencia de Susana. «No me gusta, está un poco bizco. Es una cosa de química. Le he tocado el bíceps y no ha funcionado», sentenciaba. Ni siquiera el intento final de acercamiento en el reservado logró salvar la situación. La soltera acabó rechazando una segunda cita en la decisión final, porque, según admitió, les faltaba atracción sexual. «Eres deportista y buena persona, pero me ha faltado la chispa», zanjaba.

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