Agencia Andina
La puerta de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja se abrió lentamente. A ambos lados del pasillo, médicos, enfermeras y personal de salud aguardaban en silencio con pañuelos y globos blancos entre las manos. Algunos no pudieron contener las lágrimas.
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