Ultima Hora Mallorca
Tuve una alumna en la universidad que jamás mereció aprobar un examen. Era evidente que estudiaba pero por pánico, por incapacidad para ordenar las ideas o por sus dificultades expresivas, iba aprobando merced a la generosidad de los profesores que sabíamos que ponía lo mejor de su parte pese a los resultados catastróficos. Con los años, fue fichada por una conocida empresa. Su jefa me contó que era una de las mejores trabajadoras que había tenido: cumplidora, creativa, positiva y, sobre todo, resolutiva. Su gran problema, por lo visto, eran los exámenes.
Go to News Site