Ultima Hora Mallorca
La Administración Trump aprobó hace pocos meses una ley que supone reducir de manera drástica las asignaciones presupuestarias al anémico estado del bienestar en Estados Unidos. Concretemos con algunos datos: el recorte al Medicaid -que cubre parcialmente servicios sanitarios a los más vulnerables- afectará a unos 12 millones de personas (esto es aplaudido por quienes creen que esa población es ilegal, «vagos que parasitan el sistema»); reducción fiscal con impacto sobre todo en las rentas altas; incremento del gasto militar (150 mil millones de dólares); aumento de las partidas para el Servicio de Inmigración (para expulsiones: 45 mil millones de dólares, y 46 mil millones para construir el muro que ya inició Trump en su anterior mandato); eliminación de incentivos fiscales a la energía verde, junto a impuestos a parques solares y eólicos. Y salida de organismos esencial como la Organización Mundial de la Salud, cuando podemos tener contagios pandémicos, como se está viendo. El previsible resultado es un aumento del déficit público y de la deuda pública: más de 3 billones de dólares extras, a sumar a su ya acrecentado volumen. En síntesis: recortes fundamentales en servicios sociales y en impuestos a los más ricos de la población.
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