La Opinión de Murcia
El UCAM Murcia CB, a lo largo de su historia, ha estado en multitud de ocasiones con el agua al cuello, jugándose la permanencia en una situación límite. La afición y su entrenador, no así los jugadores de la actual plantilla, conocen a la perfección las sensaciones que se viven. El miedo y la presión se convierten en infinidad de ocasiones en el mayor enemigo. En unas ocasiones salió cara, y en otras tantas, cruz. Y mañana, en Zaragoza, se va a encontrar el equipo murciano un rival en esas circunstancias, al que le puede pesar la responsabilidad, pero para eso, tiene que llevarlo al límite desde el primer momento.
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