La Opinión de Murcia
No es que la vida política de nuestro país en los años que llevamos de democracia haya sido nunca una balsa de aceite en la que nadaban, como tenues pececitos en un estanque azul, nuestros presidentes, nuestros ministros, alcaldes, diputados de aquí y de allá, concejales, consejeros, secretarios generales o personal de baja graduación, entre otros muchos cargos y encargos; no, señor, no ha sido lo nuestro una cosa modelo Noruega, ni siquiera tipo Finlandia, donde las gentes de la política van en bicicleta a sus cometidos, se paran a hablar con una señora que les reclama un contenedor de reciclaje de plásticos más cercano a su domicilio, o reciben las quejas de una prostituta por la mala calidad de los condones nórdicos. No, lo nuestro nunca ha sido así, pero es indudable que hemos tenido épocas más llevaderas para nuestros cansados hombros que la que actualmente sufrimos. Lo de ‘vivo sin vivir en mí’ se queda corto ante el panorama que nos rodea donde gente ya en una edad provecta, o ‘con el culo pelao’’ que también se dice, como el suscribe estas líneas, nos damos sustos de muerte cada mañana con las cosas que pasan.
Go to News Site