El Plural
La pandemia de COVID-19 provocó el mayor colapso mundial en décadas. En lo referido al daño humano que causó, fue un episodio que será recordado durante mucho tiempo. En lo referido al ámbito económico, la incidencia de este virus propició serias dificultades en numerosos sectores que llevaron al límite a multitud de empresas. Precisamente, uno de los sectores que más notó la incidencia de la COVID-19 fue el del tráfico aéreo, viendo en esos días a muchas compañías rozar la quiebra. Con los aviones en tierra y las fronteras cerradas, muchas aerolíneas europeas vieron peligrar seriamente su estabilidad en cuestión de semanas, llegando a temer la bancarrota. Ante esta situación, España, uno de los países más dependientes del turismo y del tráfico aéreo internacional, activó entonces un amplio programa de ayudas públicas para evitar el hundimiento de este sector, el cual cuenta con especial incidencia en la economía del país. A través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE), gestionado por la SEPI, el Gobierno aprobó rescates millonarios que permitieron evitar la caída de varias compañías aéreas consideradas estratégicas para la economía nacional y garantizar su sostenimiento hasta que pasara lo más duro de la pandemia. Entre ellas figuraban Air Europa, Volotea, Air Nostrum y Plus Ultra. Aquella actuación, entre otras que se dieron para minimizar daños en otros ámbitos, permitieron mantener vivas a estas compañías. Sin embargo, con el paso de los años, algunos de esos rescates han provocado distintos debates, hallando controversias políticas e, incluso, adquiriendo protagonismo en el ámbito judicial. Especialmente en torno a Plus Ultra y Air Europa. Más de 800 millones de euros en ayudas públicas Las ayudas públicas directas a aerolíneas comerciales españolas implicaron que el Gobierno de España dedicaran partidas económicas que superaron, en conjunto, los 839 millones de euros. Entre los préstamos que se hicieron a estas empresas, el mayor rescate fue el que se llevó a cabo con Air Europa, que recibió un montante de 475 millones de euros en noviembre de 2020. La compañía perteneciente al grupo Globalia era considerada estratégica por su peso en las conexiones internacionales, especialmente con Latinoamérica, y por el volumen de empleo, ya que contaba con más de 4.000 puestos de trabajo. Además, también se ejecutaba esta ayuda para evitar una pérdida de competencia estratégica en el mercado europeo. Como se mencionaba previamente, no fue solo Air Europa la única empresa que requirió de ayuda económica por parte del Gobierno de España durante la pandemia. Entre ellas también estaba Volotea, que obtuvo una ayuda de 200 millones de euros en 2022 para garantizar su liquidez tras el desplome del tráfico aéreo provocado por la pandemia. En aquel momento se consideró necesario actuar para mantener viva a esta compañía, ya que operaba vuelos directos entre ciudades medianas que ninguna otra compañía ofrecía. Por otro lado, Air Nostrum, especializada en vuelos regionales y franquiciada de Iberia para rutas de corta distancia, recibió 111 millones de euros mediante un préstamo participativo, y cerrando la...
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