ABC
El gobierno de José Luis Sanz encara el que va a ser su último año del actual mandato en el Ayuntamiento de Sevilla con el objetivo de llevar a cabo una nueva rebaja fiscal que beneficie al conjunto de las familias sevillanas. Fue ese, precisamente, uno de los compromisos que adquirió el alcalde popular con los electores en la campaña de las municipales de 2023, donde defendió la idea de que era posible aumentar los ingresos del Consistorio a la vez que se reducían los tipos impositivos que gravaban a los ciudadanos. Una teoría que ha defendido también el delegado de Hacienda, Juan Bueno, cuando ha afirmado públicamente y en muchas ocasiones que «bajando los impuestos es posible recaudar más» . Por eso, y de cara al 2027, el ejecutivo trabaja ya en la que será la cuarta disminución de los tributos municipales. La maquinaria para alcanzar este fin ya está en marcha. En concreto, fue el pasado martes cuando se firmó el expediente que instaba al comienzo de la elaboración de las nuevas ordenanzas fiscales para 2027 , en las que, como ya adelantó ABC en su momento y ratificó esta semana el propio Bueno, «se contempla una bajada de los impuestos». En este sentido, desde Hacienda se ha solicitado a los técnicos de la Agencia Tributaria que se centren en la elaboración de una propuesta que, posteriormente, será elevada a la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento para que se tramite su aprobación y su correspondiente ratificación en el Pleno. Todo ello, con el objetivo de que la tabla fiscal de impuestos, tasas y precios públicos del próximo ejercicio esté cerrada con la suficiente antelación como para entre en vigor el 1 de enero. Las directrices aportadas desde el gobierno de José Luis Sanz a los técnicos municipales son claras: hay que seguir reduciendo todo lo que sea posible el porcentaje de los tributos que se aplican a las familias sevillanas. Según las fuentes consultadas por este periódico, hay gravámenes como el Impuesto de Vehículos de Tracción Motora (IVTM), el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) y el Impuesto sobre Actividades Económicas (IA) que están ya rebajados o bonificados casi al máximo de lo que permite la legislación y de lo que sería posible para no poner en riesgo la estabilidad financiera de las arcas municipales. Por tanto, y como ha podido confirmar ABC de Sevilla, el objetivo claro del alcalde y su equipo de Hacienda es el de volver a disminuir el Impuesto de Bienes Muebles (IBI) , que volverá a bajar en 2027, como ya lo hiciera en otros ejercicios con el PP en la Alcaldía. Esta rebaja del IBI que se aplicará a los sevillanos el año que viene tiene una traducción muy efectiva en el bolsillo de las familias. Primero, porque sería una rebaja generalizada, es decir, que afectaría a todos los ciudadanos que se encuentran empadronados en la capital hispalense y tengan que tributar en este aspecto. En segundo lugar, porque esta descenso del tipo impositivo se sumaría a los que ya ha aplicado el gobierno de José Luis Sanz durante el mandato actual en el Ayuntamiento, por lo que sí los cálculos se remontan a la situación que existía en Sevilla de 2023 hacia atrás, se verá que el dinero que dejan de ingresar el Consistorio y que quedará, por tanto, en la cartera de los vecinos es muy significativo. Y en tercer y último lugar, porque esta decisión fiscal se suma a las múltiples bonificaciones en las tasas y precios públicos que ha impulsado este ejecutivo municipal, que cada vez abarcan a un mayor núcleo de población, como es el caso de familias numerosas. Queda por confirmar aún en qué porcentaje se reducirá el IBI en 2027, algo que están analizando los técnicos de la Delegación de Hacienda en estos momentos. No obstante, si se tienen en cuenta las experiencias de los años anteriores, lo más probable es que esa rebaja vuelva a ser del 1% para todos los sevillanos que abonen este impuesto. Así, al menos, lo hizo el gobierno de José Luis Sanz en las ordenanzas fiscales de 2024, las primeras que se aprobaron en este mandato con el respaldo entonces de los concejales del PSOE, elevando en este caso el nivel de renta máximo para acogerse a ello de los 60.000 a los 80.000 euros. También ha ocurrido exactamente igual en este ejercicio 2026, donde de nuevo el IBI fue reducido un 1%, aunque esta vez con el voto favorable de los ediles de Vox. En 2025, por su parte, se optó por congelar todos los tributos, aunque en el Impuesto de Bienes Inmuebles se aumentó el porcentaje de bonificación para VPO y familias numerosas. Este planteamiento que hace el ejecutivo municipal es viable por la salud financiera que atraviesa el Ayuntamiento de Sevilla y que, en palabras del delegado Juan Bueno es «óptima». En concreto, la liquidación de las cuentas de 2025 arrojó un resultado positivo de 105 millones de euros, a lo que se suma un remanente de tesorería para gastos generales de 72,3 millones de euros, es decir, la liquidez a corto plazo de la que se dispone. Pero además, la deuda viva del Consistorio apenas alcanza el 9,3% , cuando otras capitales como Barcelona están en torno al 40%. También ha habido un incremento de los niveles de ejecución de los presupuestos. Así, mientras que el PSOE, en el año 2022 gastó 806 millones, el gobierno de José Luis Sanz ha elevado esa cifra hasta los 989 millones en el ejercicio pasado. Todo ello, a pesar de las restricciones económicas aplicadas por el Gobierno de Pedro Sánchez a todos los ayuntamientos y que ahogan la regla de gasto y la estabilidad a nivel financiero de las corporaciones locales.
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