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Un sacerdote en Sevilla cobra de media hoy día unos mil euros brutos , esto es, con sus respectivas retenciones, unos 950 euros netos al mes, que son con los que cuentan verdaderamente en sus nóminas y con lo que deben hacer frente a sus facturas a título personal, así que están por debajo del salario mínimo interprofesional, que en la actualidad es de 1.221 euros brutos al mes. Ha dado cuenta de ello recientemente la Archidiócesis hispalense, que en un informe de transparencia deja constancia de cuál es la constitución de la estructura económica diocesana, entre la que se encuentra la propia retribución de estos ministros de la Iglesia. En una comparecencia reciente, el ecónomo diocesano de la Archidiócesis hispalense, Alberto Benito, destacaba el protagonismo que viene cobrando el protectorado canónico , cuya función pasa por asesorar, tutelar y supervisar a las personas jurídicas eclesiásticas (como hermandades, parroquias y fundaciones) en el cumplimiento de sus obligaciones legales, contables, fiscales y canónicas. Según Benito, este órgano ya no se ocupa expresamente de la tradicional rendición de cuentas, sino que sirve de asesoramiento a las entidades eclesiales para sacarle un mayor partido a sus recursos. Así, el ecónomo diocesano afirmaba que en los inicios del protectorado económico existía un cierto recelo, «pero cuando ves que los fines son positivos, la gente pierde el miedo que pudiera haber y se da cuenta de que es algo bueno para todos», sostenía. La Archidiócesis asegura que han servido de espejo a iglesias de otras regiones, aunque los sacerdotes siguen cobrando por debajo del salario mínimo. Adicionalmente, en el caso de los obispos, cuyo salario viene estipulado por la Conferencia Episcopal Española, estos sacerdotes cobran una cantidad de 1.250 euros brutos mensuales. La administración diocesana también hace balance de lo que suponen las obras a nivel económico para la Iglesia hispalense. Al año se realizan entre 50 y 60 obras de todo tipo, pero la archidiócesis aclara que pueden llegar peticiones de actuaciones por importe de unos 20 ó 25 millones de euros. El ecónomo informó a su vez de que los fondos de los que la archidiócesis dispone cada año son de unos cuatro millones y medio , que es lo que llega de las visitas de la Catedral, y de los cuales uno irá destinado a la restauración de su órgano, como avanzó este periódico. A eso hay que agregar una cierta capacidad de endeudamiento con entidades financieras para proyectos concretos. Cada año se ejecutan proyectos por importe de ocho o nueve millones de euros. Lo que hace la Archidiócesis hispalense para decidir a qué darle prioridad es estudiar todas las peticiones, ver la urgencia y el compromiso de las comunidades parroquiales. «Si la obra es urgente y necesaria, no hay nada que dudar, como por ejemplo, en la Iglesia la que se le está cayendo la cúpula o las bóvedas, pero hay obras que pueden esperar más», incidía el ecónomo. «En definitiva, nada se deja a la improvisación, y lo que hace décadas se abordaba con indisimulado pudor, ahora se afronta con criterios de transparencia y servicio. Ya no es tabú hablar de dinero en la Iglesia. Al contrario, no hacerlo comprometería un camino trazado hace tiempo de acuerdo con la propia naturaleza de la Iglesia», concluía Benito.
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