Agencia Andina
Cuando un hijo pierde a su madre, se convierte en huérfano. Pero cuando una madre pierde a una hija, no existe en el idioma castellano una palabra capaz de nombrar ese dolor. En medio de esa inmensa tristeza, Marcia Rubira Rodríguez encontró la fortaleza necesaria para cumplir la última voluntad de Luciana: donar sus órganos y brindar una nueva oportunidad de vida a quienes más lo necesitaban.
Go to News Site