Mundo Deportivo
Cuando las escaleras que conducen a la montaña mágica de Montjuïc se llenan suele significar que Barcelona se prepara para una tarde histórica . El paseo hacia el Estadi Olímpic Lluís Companys , en un día de mayo con clima veraniego, es casi como la lenta subida de una montaña rusa. Hay nervios y la espera por llegar a la cima se hace larga pero, una vez la alcanzas, sabes que lo que queda es pura adrenalina .
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