Vanguardia
NUEVA YORK- Hace apenas dos años, Google parecía estar en apuros. En un intento desesperado por ponerse al día con el chatbot de OpenAI que había revolucionado el sector tecnológico, el gigante de las búsquedas estrenó una versión poco pulida de su inteligencia artificial en Google.com. La IA arrojaba información de mala calidad; incluía consejos como comer piedras y poner pegamento en la pizza.
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