Collector
Jordi Llàtzer, experto en inversión: "El precio de la vivienda sube porque aumentan los costes de construcción y los salarios, debido a la falta de mano de obra cualificada" | Collector
Jordi Llàtzer, experto en inversión:
COPE

Jordi Llàtzer, experto en inversión: "El precio de la vivienda sube porque aumentan los costes de construcción y los salarios, debido a la falta de mano de obra cualificada"

La decisión de comprar una vivienda es una de las más importantes en las finanzas de una familia, capaz de condicionar su futuro nivel de riqueza. Ante la pregunta de si 2026 es un buen momento para comprar o es mejor esperar, el experto en inversión Jordi Llàtzer analiza los siete factores clave que marcan el mercado y su pronóstico es claro: el precio de los inmuebles no va a bajar a corto plazo, sino todo lo contrario. El primer factor que presiona los precios al alza es la demanda creciente. Según datos del INE, España ha aumentado su población en más de dos millones de habitantes y ha sumado casi un millón de hogares nuevos en los últimos cuatro años, un fenómeno impulsado principalmente por la migración. Este aumento de población, según Llàtzer, impacta de dos maneras: por un lado, los expatriados con alto poder adquisitivo "van a comprar con salarios de Suecia, de Holanda o de Noruega", compitiendo con ventaja sobre el comprador local. Por otro lado, la población migrante con menor poder adquisitivo impulsa el mercado del alquiler. Esta presión hace que la rentabilidad de alquilar un piso aumente, lo que a su vez eleva su valor de mercado. Como ejemplo, el experto cita el caso de Portugal, un país con salarios más bajos que España pero que "triplica a la media de la Unión Europea" en incremento del precio de los inmuebles. En el otro lado de la balanza, la oferta de vivienda nueva se encuentra en mínimos históricos. En 2025 se visaron 139.000 viviendas, una cifra muy alejada del pico de 800.000 en 2006 y que, según las previsiones, no superará las 150.000 en 2026. Llàtzer señala que esta cifra es "el menor nivel desde 2013" y supone un 50% de la construcción necesaria para satisfacer la demanda. La razón de que se construya tan poco, explica, es que no es un negocio tan rentable como parece debido al aumento de costes de materiales y energía, la falta de mano de obra cualificada y las trabas para generar suelo. Esto provoca que la obra nueva se concentre en "lugares con un poder adquisitivo alto", como grandes capitales, la costa y las islas, con precios que en ciudades como Valencia superan ya los 4.000 euros por metro cuadrado. El tercer factor es la creciente brecha entre salarios y el coste de la vivienda. Mientras que el precio de los inmuebles ha crecido a un ritmo de doble dígito en los últimos tres años, los salarios apenas lo han hecho un 2% y la inflación se sitúa en un 3%. Esta situación es, en palabras de Llàtzer, "verdaderamente terrible" para el comprador. El experto lo describe como un "objetivo móvil que se aleja a mayor velocidad" de lo que aumentan los ingresos del trabajador. "Cuanto más está esperando, más difícil le resulta acceder a la vivienda, porque el objetivo móvil se aleja a mayor velocidad de lo que él va generando un aumento de ingresos", afirma. Esta dinámica provoca que, con el tiempo, solo se pueda aspirar a una vivienda peor o más pequeña. A este cóctel se suma un contexto macroeconómico que no augura cambios. Históricamente, el precio de la vivienda en España está ligado al desempleo: si el paro sube, los precios bajan, y viceversa. Sin embargo, desde 2014 el desempleo se ha reducido de forma constante y no hay indicios de una crisis que pueda revertir esta tendencia, por lo que "va a ser verdaderamente complicado que baje el precio de la vivienda". Considerando la alta demanda, la escasa oferta, el contexto macroeconómico y la lentitud de los ciclos inmobiliarios, Jordi Llàtzer califica de "altamente improbable que el precio de los inmuebles baje en los próximos 2 o 3 años". Advierte del riesgo de esperar: aunque hubiera una crisis en cuatro años, si para entonces el precio ha subido un 30% y luego baja un 20%, la situación para el comprador será peor que la actual. Su conclusión es tajante. "Yo veo, y aquí me posiciono, 2026 creo que va a ser un año en el que muy probablemente va a seguir aumentando el precio de la vivienda, y diría también que 2027 va a ser complicado que no aumente, y además no aumente fuertemente", sentencia. A pesar de este análisis, recuerda que la compra de una casa también depende de factores personales y proyectos vitales que cada individuo debe sopesar.

Go to News Site