Agencia Andina
"Ahora mi vida ha cambiado por completo", expresó emocionada la señora Rosa Blanco, de 80 años, tras recuperar la visión al recibir un trasplante de córnea. Ese mismo sentimiento lo compartió Frecia, cuando su padre Gleny Walhoff, no dudó en donarle un riñón para salvarla de una enfermedad renal terminal, ambas historias que se vivieron en el Hospital Nacional Arzobispo Loayza, recalcan el impacto de la donación de órganos para una nueva oportunidad de vida, especialmente hoy que se conmemora el Día Nacional del Donante de Órganos y Tejidos.
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