El Periódico Extremadura
Durante siglos, las fibras del cáñamo, largas, resistentes al desgaste y a la humedad, sirvieron para fabricar muchos productos de uso cotidiano: cuerdas y sogas, velas de barco, sacos y costales, ropa de trabajo o alpargatas. Eso sucedió hasta que, bien entrado el siglo XX, los materiales sintéticos se empezaron a generalizar y estas aplicaciones tradicionales del cáñamo fueron retrocediendo. Conforme esto sucedía, también fue menguando la superficie dedicada a este cultivo en España, hasta convertirla, como es hoy, en prácticamente residual.
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