El Plural
Una vecina de Almonte con un melanoma agresivo acumula ya tres años y medio esperando una cita en Dermatología, otro síntoma brutal del deterioro de la sanidad pública andaluza. Las elecciones ya han pasado, pero las listas de espera siguen costando vidas y todo apunta a que la situación irá a peor. Mientras tanto, en estos días, Moreno Bonilla escenifica un "teatrillo" de una supuesta resistencia frente a la extrema derecha, que nadie se cree. El decorado de la moderación y la llamada "vía andaluza" empieza a resquebrajarse una semana después del paso por las urnas. Ni Moreno Bonilla gobernará en solitario con sus 53 escaños ni Vox piensa regalarle gratuitamente la investidura; ambos representan una calculada coreografía política en los platós de televisión con la que intentan disimular la parálisis de una comunidad asfixiada por los recortes en sanidad, educación y vivienda. Detrás de los discursos de centralidad con los que Moreno Bonilla pretende seducir a los analistas, la realidad andaluza golpea con una crudeza intolerable. El caso más dramático e indignante de los últimos días llega desde la provincia de Huelva: una vecina de Almonte lleva exactamente 1.272 días —tres años y medio— esperando una cita programada con el servicio de Dermatología. El motivo de la consulta es un melanoma plantar, uno de los cánceres de piel más agresivos y con mayor riesgo de metástasis si no se interviene a tiempo. Por otro lado, el Sindicato Médico de Granada ha lanzado esta misma semana una alerta roja institucional para denunciar la situación de colapso extremo en el Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Virgen de las Nieves. La falta de personal, la saturación de plantas de hospitalización y la incapacidad para aliviar el embudo de ingresos desde urgencias han desembocado en jornadas de auténtico caos asistencial, con profesionales médicos completamente desbordados. Mientras la joya de la corona de los servicios públicos se desangra, el Palacio de San Telmo se ha convertido en el epicentro de un sofisticado combate de boxeo de mentira. La aritmética surgida de las urnas andaluzas es tozuda: el Partido Popular no ha conseguido mayoría absoluta. Mientras Vox, por su parte, ha obtenido 15 escaños decisivos. Con una repetición electoral totalmente descartada, Moreno Bonilla necesita el sí o la abstención de la ultraderecha. No hay otra combinación física posible y el pacto es un destino inevitable. Sin embargo, el primer mensaje que lanzó el presidente en funciones al concluir el escrutinio fue proponer a Vox, sin pestañear, que se quedara fuera del Gobierno andaluz para mantener la centralidad. Una mentira tan burda que ni él mismo se cree. Conviene recordar que Moreno Bonilla fue el pionero absoluto en abrir las instituciones de par en par a la ultraderecha en España y Europa en el año 2018. Hasta la fecha, el gobierno de Moreno Bonilla ha aplicado de forma sistemática y silenciosa una parte sustancial de la agenda ideológica de Vox: desde el freno a las políticas de memoria democrática hasta la asfixia de las subvenciones...
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