El Plural
Esta semana la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunciaba a bombo y platillo que la región destinaría 14.800 millones de euros a las universidades públicas hasta 2031 en un contexto en el que la comunidad universitaria lamenta la infrafinanciación del sistema educativo. La Autonomía madrileña se vanagloriaba de que la regulación del nuevo modelo de financiación de las seis universidades públicas, aprobado el pasado miércoles por el Consejo de Gobierno, permitiría una inversión cercana a los 15.000 millones de euros a la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la Universidad Autónoma (UAM), la Politécnica, la de Alcalá de Henares (UAH), la Carlos III y la Rey Juan Carlos (URJC). Este hecho, que ya es una realidad y que encuentra su origen en un acuerdo entre Ayuso y los rectores de estos centros el pasado mes de marzo, tiene tras de sí, sin embargo, una letra pequeña de la que la región capital no informa. "Es una engañifa total", reacciona contundente la portavoz de Coordinadora de Plataformas por la Pública, que aúna a profesorado y alumnado de las seis universidades públicas, Eva Aladro. La docente pone negro sobre blanco y da motivos de sobra para justificar su respuesta. El primero de ellos es que "aproximadamente el 50% de esa cantidad la ponen las universidades, que tienen que generar fondos propios, o las matrículas que pagan las familias". El resultado de esto es que, si bien la Comunidad de Madrid, paga "un poco más que ahora", el aumento es poco menos que irrisorio: "Sube del 0,4 de PIB al 0,49 aproximadamente (…) No llega al 0,5". Gastos puntuales no garantizados Un exhaustivo estudio al que ha tenido acceso ElPlural.com de mano de la docente analiza la letra pequeña del acuerdo y muestra otras cuestiones interesantes que desmontan el triunfalismo de la presidenta. Por ejemplo, dispone que la financiación estructural -nóminas, gastos corrientes, pago de reformas de infraestructuras, etc- se cobra únicamente en un 70% de los gastos habituales. "Hay otras partidas que se corresponden con gastos puntuales que no están garantizados, sino que se tienen que solicitar año a año y la Comunidad deciden si se pagan o no", describe, solventando que "eso no es estable", distando mucho de cómo debería ser la financiación de universidades. Aladro pronostica que "a seis años y con la inflación", la situación "no va a cambiar"; y pone un ejemplo que da buena cuenta de cómo se mantiene el escenario: la dimisión de la decana de la facultad de Documentación de la UCM esta misma semana. Dicho centre cuenta solamente con dos turnos de estudio -uno de mañana y uno de tarde- y tiene que desaparecer uno. "Están vendiendo un acuerdo por el cual están duplicando el crecimiento y las facultades tienen que prescindir de turnos. Desde luego algo no encaja (…). La portavoz de Coordinadora de Plataformas por la Pública lamenta que la administración Sol busque generan una impresión de su gestión que para nada se corresponde con la realidad: "Todo forma...
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