El Plural
El 'caso Zapatero', por el que el expresidente del Gobierno figura en el entorno de las pesquisas abiertas por la Audiencia Nacional sobre el rescate público de 53 millones de euros concedido a la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia, le ha venido como anillo al dedo al Partido Popular para presionar en clave parlamentaria al Gobierno y al presidente del mismo, Pedro Sánchez. Los 'populares' intentan apelar a la "dignidad" de los socios cuestionándoles "cuánto más van a tragar", en referencia a anteriores casos de corrupción surgidos en el seno del Partido Socialista, buscando remar a favor de una posible moción de censura contra el jefe del Ejecutivo que dé carpetazo a la legislatura antes de las elecciones de 2027. No obstante, los de Alberto Núñez Feijóo tienen muy poco margen de maniobra, en tanto que su relación con el resto de agentes parlamentarios se encuentra en puntos muy difíciles. Génova tiene, en el Congreso de los Diputados, un único socio fiable: Vox. La ultraderecha se adhiere al PP en la inmensa mayoría de propuestas y batallas dialécticas que se libran en la Cámara Baja porque comparten un enemigo común y reman en la misma dirección en ese sentido, pero cuando llega el momento de poner en marcha ciertas negociaciones, los de Santiago Abascal atan al Partido Popular para que no pueda normalizar sus relaciones con otros agentes parlamentarios. Es el caso de los partidos independentistas y nacionalistas: mientras que los contactos con EH Bildu o Esquerra Republicana de Catalunya ni están ni se les esperan para los 'populares', Junts per Catalunya y el Partido Nacionalista Vasco (PNV) podrían ser partidos con los que el PP, por proximidad ideológica, pudiera alcanzar ciertos entendimientos, pero las rencillas históricas permanecen en la memoria y la presión de la ultraderecha impide cualquier tipo de acercamiento. Con las formaciones de izquierdas, del mismo modo, no existe conversación posible para los de Génova. Por ello, el margen de maniobra de los de Feijóo es mínimo pese a que el Ejecutivo gobierne en minoría. Un reciente ejemplo de lo expuesto llegó el pasado mes de marzo, en plena campaña a las elecciones de Castilla y León. Entonces, Génova lanzaba un decálogo de negociación autonómica en el que, básicamente, se establecía como requisito para pactar con Vox el respeto a la legalidad. Esto no fue bien recibido en la sede de Bambú, y Abascal vertió su enfado utilizando al PNV como mecha, "El señor Feijóo estaba sentado este martes con el Partido Nacionalista Vasco, y no sé si al PNV también le sacó un decálogo para sentarse con ellos como hizo con Vox. No sé si les sacó un decálogo para decirles que había que respetar la legalidad constitucional y la igualdad de los españoles. Me temo que no, pero parece que ahora tienen mejores relaciones", pronunciaba el líder de Vox, cargando contra el partido jeltzale y reprochando el acercamiento del PP a los mismos. Miguel Tellado se encargaba de contestarle en X. Ya que tenéis...
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