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El juez Ángel Márquez: «Con diez años, me entraron ganas de ser torero, pero me duró poquísimo» | Collector
El juez Ángel Márquez: «Con diez años, me entraron ganas de ser torero, pero me duró poquísimo»
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El juez Ángel Márquez: «Con diez años, me entraron ganas de ser torero, pero me duró poquísimo»

Este cordobés de nacimiento y sevillano de adopción cerrará la puerta de su despacho, presidido por un crucifijo sobre la mesa y una copia de un Murillo del Prado en la pared principal, para siempre esta semana después de casi 46 años revistiendo una toga con puñeta. Este martes, el último eslabón de la saga de los Márquez en la Audiencia de Sevilla presidirá su último juicio y un día después dirá adiós a los tribunales tras firmar más de 16.000 sentencias. «Una por día, seguro». La más difícil, de las últimas, la del caso UGT, pero también la de la mina de Aznalcóllar o la del antecedente de los ERE en el caso ISA. Se sabía la causa de Juan Guerra de memoria, como el asunto de Lopera. Como bético que confiesa ser, conoció quince años de la historia del club, como la venta del campo a González de Caldas, que el exmandatario paralizó. ¿Cómo piensa que será su vida tras 46 años acudiendo a los juzgados? No lo he pensado, pero siento que ya puedo descansar. Ya no tengo ganas de trabajar. Luego pienso que me voy a acordar mucho de los juzgados. Nosotros hemos vivido toda la vida en los juzgados. Pasamos toda la infancia en el edificio judicial de Hinojosa del Duque, donde vivíamos. Después en Sevilla, residíamos en la calle Sol, junto a los juzgados de Almirante Apodaca, donde íbamos todos los días, conocíamos a los funcionarios, jueces… Siempre hemos vivido la Justicia, con mucho trato con los empleados. Uno nos sacaba los domingos de paseo, nos llevaba a conocer a toreros, como 'el Pireo', torero cordobés como 'Zurito'. En cierto momento, en la época del 'Cordobés', tendría diez años, me entraron ganas de ser torero, pero duró poquísimo». Ante la presión de los asuntos que ha tenido entre manos, ¿se le pasó en algún momento decir hasta aquí? No, no, he tenido la facultad de enfrentarme a estos bichos y no he renunciado. El caso de Lopera Yo soy bético, pero no voy al campo, me gusta más verlo con una cervecita en casa, y fue muy interesante conocer toda la historia del Betis, me enteré que el campo del Betis lo habían vendido a González de Caldas. Se recuperó por Lopera. Me enteré de todo. La documentación aún ocupa una habitación entera en la Audiencia. Es tanto el volúmen, que decían que se podía hundir el suelo. Usted se sabía el caso de Juan Guerra de memoria. Los últimos también, el caso Lopera, el caso de la mina de Aznalcóllar o UGT. Tengo buena memoria cuando estoy metido en el tema, después se me olvidan hasta los nombres. Lo que hago es meterme exclusivamente en un asunto, dos o tres meses, y las sentencia las escribo de memoria. La más difícil. La de UGT, la de mina de Aznalcóllar. O la del antecedente del caso ERE, el asunto ISA (Industrias Sevillanas de Aeronáuticas), que reflejaba la forma de actuar del caso de ERE. Una subvención para prejubilar a varios trabajadores… A la comida homenaje asistieron más de 160 personas. Se va una figura respetada por compañeros, abogados, procuradores, justiciables y periodistas, ¿cómo se consigue tras 46 años? Gusta mucho sentirse querido, y más siendo juez.

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