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La dependencia en Sevilla es un problema que va a ir creciendo cada año tal y como reflejan los indicadores de población y la capacidad de atención de las autoridades para una masa demográfica cada vez más envejecida. No en vano, un informe sostiene que apenas hay un total de 59.775 beneficiarios de la dependencia en la provincia. Eso sí, este mismo informe indica que únicamente el 57,4 por ciento habría solicitado las ayudas de dependencia, bien por creencia de que están destinadas únicamente a gente sin recursos por los tiempos de espera para las mismas. La Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía en su Informe del Sistema de Información de Dependencia de Andalucía del 2025 señaló que en la provincia de Sevilla existen un total de 3.200 plazas de residencias públicas para mayores en la provincia, a las que habría que sumar otras 6.500 plazas de carácter concertado -en las que algunas plazas las financia la Junta-, y otras 10.000 plazas más en centros estrictamente privados. Poniendo el foco únicamente en la capital, de esas 3.200 plazas públicas, la ciudad de Sevilla concentra unas 1.200 plazas públicas en diferentes residencias municipales y autonómicas. Son cifras que incluyen plazas de residencias con atención sociosanitaria y convencional, y que suelen actualizarse anualmente en el Boletín Estadístico de Dependencia de Andalucía. La cobertura de la dependencia no alcanza a cubrir toda la demanda, tal y como se puede desgranar de estos datos, y es un problema que irá a más en el futuro teniendo en cuenta los registros de población. La provincia tiene un total de 1.977.664 habitantes (según el INE de 2025) repartidos en 106 municipios, una población que sigue envejeciendo con el transcurso de los años. Por el contrario, la listas de espera para recibir ayuda para la dependencia se alargan en período de 1,5 a 2 años . Se dan incluso casos de personas a las que mueren antes de recibir la ayuda a la dependencia o una asistencia en este sentido. En la ciudad de Sevilla el informe llevado a cabo por Qida señala que, de una población de 687.488 habitantes, aquella que supera los 65 años llega a las 134.444 personas, lo que representa un 19,4 por ciento de la población total. Es decir, uno de cada cinco sevillanos tiene más de 65 años . De esta cifra, la mayoría son mujeres, que suman 80.141, por los 53.303 hombres. Las cifras de población rápidamente dejan en obsoletas las presentadas en cualquier informe. Sin ir más lejos, en el primer trimestre salió a la luz que Sevilla alcanzó los dos millones de habitantes , reflejando que la población ha experimentado un ligero crecimiento del 0,2% en la provincia, siendo la primera vez en la historia que la provincia supera los dos millones de habitantes. Un crecimiento que le sitúa como quinta provincia de España en habitantes, sólo por detrás de Madrid, Barcelona, Valencia y Alicante. Sin embargo, el dato relevante y al que debe atender la dependencia en Sevilla es el hecho de que la población con más de 65 años crece a un ritmo del 2% anual , lejos del 0,2% del crecimiento de la población general. Esto sin duda garantiza que la demanda en servicios de asistencia y residencias para personas dependientes va a ir en aumento en próximos años. En la actualidad los mayores de 65 años representan el 19,4% en la capital, mientras que en la provincia este porcentaje baja al 16,7%. Esta coyuntura viene aparejada con otra realidad complementaria: el descenso de la natalidad en Sevilla. La provincia, que no se diferencia mucho de lo que ocurre a nivel nacional, ha visto como los nacimientos han caído nada menos que un 41% en los últimos 15 años, en una curva de nuevos hijos registrados que se mantiene en tendencia descendente desde 2008. Los datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía señalaron la caída de nacimientos que se están produciendo en Sevilla desde 2010, cuando los nuevos bebés registrados en la provincia alcanzaron los 23.800, mientras que los del 2024 ofrecieron 14.057 nacimientos. Una caída de casi 10.000 nuevos niños que deja claro que la tendencia es que Sevilla vaya registrando poco a poco una población más envejecida. En Andalucía, el reconocimiento de la situación de dependencia se articula en cuatro fases: preparación de la documentación, presentación de la solicitud, valoración del grado y asignación del Programa Individual de Atención (PIA) . La solicitud puede hacerse de manera telemática, a través de la Ventanilla Electrónica de la Dependencia, o presencialmente en los Servicios Sociales Comunitarios, centros de salud u oficinas de registro de la Junta. Entre los documentos necesarios se incluyen el NIF, certificado de empadronamiento, informe médico, declaración de ingresos y, en su caso, certificado de discapacidad. Una vez presentada la solicitud, un profesional de la administración andaluz debe realizar una visita domiciliaria para evaluar la capacidad de la persona en las actividades básicas de la vida diaria, tras lo cual la delegación territorial de la Consejería de Inclusión Social determina el grado de dependencia (I, II o III). Finalmente, se elabora el PIA, en el que se asigna el recurso o prestación más adecuada, que puede incluir ayuda a domicilio, plaza en residencia, centro de día o prestación económica para cuidados en el entorno familiar. Estos procesos se ralentizan mucho en la actualidad hasta el punto de que llegan a los dos años de espera. Según los datos del informe de Qida sobre el porcentaje de mayores de 65 años registrados en las poblaciones más significativas de Sevilla, nos encontramos con que la capital es la que tiene el porcentaje más alto, con un 19,4%, seguidos por Écija (17,2%), Los Palacios y Villafranca (17%), Tomares (16,98%) o Mairena del Aljarafe (16,81%). Eso sí, las tres ciudades con mayor porcentaje de mayores con situación de dependencia, sea cual sea el grado de la misma, serían Dos Hermanas (23,5%) y Alcalá de Guadaíra (21,75%) y Utrera (20,45%).
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