Cope Zaragoza
Ante la inminente publicación de la primera encíclica del Papa León XIV, 'Magnifica Humanitas', centrada en la inteligencia artificial, el sacerdote y catedrático de teología Javier María Prades ha desgranado sus claves en el programa 'Fin de Semana' de COPE. Como miembro de la Comisión Teológica Internacional, Prades ha explicado que la elección del nombre papal, en referencia a León XIII y la revolución industrial, subraya la intención de afrontar la actual revolución digital. Según ha expuesto Prades en su entrevista con Cristina López Schlichting, la postura de la Iglesia no es de simple oposición. Ha subrayado que, si bien existe una "dimensión importantísima de valoración crítica de las consecuencias morales", no es posible limitarse a "poner objeciones o solo poner pegas" desde fuera. El teólogo ha evocado el "momento Oppenheimer" para describir el vértigo que sienten los creadores ante el potencial de sus descubrimientos. Por ello, ha defendido la necesidad de "acompañar la humanidad de todos los actores" que intervienen en el desarrollo tecnológico, desde los ingenieros de Silicon Valley hasta los directivos de grandes empresas. "Cuando encuentras científicos o responsables de empresas tecnológicas que ellos mismos se dan cuenta de las consecuencias para la vida humana del desarrollo de sus trabajos, hay que acompañarlos, hay que sostenerlos", ha afirmado Prades, destacando la importancia de crear medidas jurídicas y sociales que protejan los derechos de todos. El temor popular a que "el ordenador nos supere" es, para el catedrático, una ocasión para profundizar en qué consiste el "comprender humano" en su especificidad. Prades ha diferenciado la proeza de la IA en velocidad de cálculo y cruce de datos de la "originalidad del entendimiento humano", que es capaz de captar conceptos abstractos o asombrarse ante la mera existencia de las cosas. La clave reside en la "intelección", del latín 'intus legere' (leer dentro), un fenómeno "típicamente humano" que no poseen ni los animales ni las máquinas. "La máquina hace muchísimas cosas, en muchas cosas ya nos gana por goleada y puede tener un impacto descomunal. No significa que entiende", ha sentenciado. Además, ha recordado que la inteligencia humana es inseparable de su dimensión corporal, sensorial y afectiva. Un ser humano no es una mente que se pueda trasladar a un soporte informático, sino una experiencia integral. La maduración, ha explicado, "depende de sentirte acogido, de ser amado y amar", no solo de un aprendizaje basado en datos. "Todos nosotros tenemos una raíz, y lo dice el documento, una raíz afectiva en el entendimiento", ha señalado. De forma ilustrativa, Prades ha recurrido a la película 'Barbie' para explicar la condición humana. El filme, según él, dibuja un "mundo perfecto" y artificial que se ve alterado por la "inquietud humana": el deseo, la pregunta y la búsqueda de sentido. La protagonista, una muñeca, se vuelve "recalcitrante" al adquirir aspiraciones y sentimientos humanos, descomponiendo el orden de su universo ficticio. Este conflicto, ha añadido, desvela que la muñeca "ya no es simplemente una pieza de un mecanismo perfecto". La pregunta que da título a la canción de Billie Eilish para la película, ganadora del Oscar, resume esta transformación: "What was I made for?" (¿Para qué he sido hecha?). Es la cuestión "constitutivamente humana" que rompe con la perfección artificial.
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