Confidencial Digital
Kia acaba de traer a España un coche que va contra la corriente. En plena fiebre SUV, la marca coreana apuesta por un cinco puertas más bajo, más racional y con una idea muy clara: convencer a quien quiere espacio, tecnología y etiqueta moderna sin subirse a otro todocamino. El nuevo K4 no llega para presumir de centímetros, sino para ocupar ese hueco incómodo entre el compacto clásico y el SUV que ya se ha vuelto caro, pesado y previsible. La clave está en cómo Kia ha empaquetado motores de gasolina, versiones electrificadas y mucho equipamiento desde el arranque.
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