Cope Zaragoza
Enrique Riquelme, aspirante a la presidencia del Real Madrid, ha defendido en una entrevista concedida a MARCA la necesidad de abrir una nueva etapa en el club blanco tras dos décadas sin elecciones. El empresario alicantino aseguró sentirse con la “obligación moral y ética” de dar un paso al frente para recuperar los valores tradicionales del madridismo y modernizar la estructura de la entidad a través de una mayor profesionalización y transparencia. Riquelme criticó especialmente la falta de democracia interna en el club y las dificultades existentes para presentar una candidatura alternativa. Según explicó, reunir el aval económico exigido ha sido uno de los mayores obstáculos, ya que actualmente supone el 15% del presupuesto anual del club, cifrado en unos 1.200 millones de euros. El dirigente reveló además que ha aportado personalmente el 100% del aval con su propio patrimonio, sin dividirlo entre miembros de la candidatura, porque considera que el Real Madrid necesita tomar decisiones importantes también a nivel financiero. En el plano deportivo, el empresario insistió en que el club necesita un director deportivo y una estructura más profesional, tanto en el primer equipo como en la cantera. A su juicio, el Madrid ha perdido presencia de jugadores formados en Valdebebas mientras otros clubes nutren a la selección española con futbolistas de sus academias. Por ello, uno de sus objetivos sería reforzar la cantera y devolver protagonismo a los socios. Riquelme también quiso reconocer el legado de Florentino Pérez, al que calificó como “el mejor presidente de la historia del Real Madrid”. Sin embargo, considera que los ciclos terminan y que ahora hace falta un nuevo proyecto de medio y largo plazo. El candidato aseguró que no pretende competir contra Florentino a nivel personal, sino ofrecer una alternativa seria y profesional que permita a los socios elegir el futuro del club. Otro de los aspectos en los que se mostró muy crítico fue la gestión de la imagen institucional del Real Madrid. Riquelme defendió que el club debe recuperar el respeto perdido y alejarse de conflictos constantes con otras instituciones del fútbol español. En este sentido, fue especialmente contundente con el FC Barcelona y el caso Negreira, asegurando que el Real Madrid no debería haber apoyado públicamente al club azulgrana en determinadas votaciones o asambleas. “No necesito un Barcelona fuerte, necesito un Real Madrid fuerte”, afirmó. El empresario también expresó su preocupación por una posible privatización futura del club, algo que considera una amenaza directa al modelo de propiedad de los socios. Según explicó, uno de los principales motivos que le han llevado a dar el paso es precisamente evitar que el madridismo pierda el control de la entidad. Por último, Riquelme avanzó que en su candidatura participan directivos, empresarios y profesionales vinculados al madridismo, muchos de ellos procedentes de grandes compañías, y aseguró que el proyecto busca devolver a los socios el protagonismo perdido durante los últimos años.
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