Diario CÓRDOBA
Si hay un objetivo este año para la Feria de Nuestra Señora de la Salud -además de bajar la temperatura con los toldos- ese es el de recuperar parte de la esencia más tradicional de El Arenal y devolver protagonismo a esa feria pausada, familiar y reconocible que muchos cordobeses añoran. Y este domingo ha dejado, probablemente, la imagen más cercana a esa idea que persigue el Ayuntamiento de Córdoba -y en concreto el delegado de Fiestas y Tradiciones, Julián Urbano- y que se traduce en menos estridencia durante las horas diurnas, más sevillanas y flamenco sonando en las casetas, sobremesas interminables y un ambiente mucho más relajado en comparación con las noches multitudinarias del recinto ferial.
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