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Kostyuk, entre lágrimas tras su triunfo en París: «Un misil cayó a 100 metros de casa de mis padres» | Collector
Kostyuk, entre lágrimas tras su triunfo en París: «Un misil cayó a 100 metros de casa de mis padres»
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Kostyuk, entre lágrimas tras su triunfo en París: «Un misil cayó a 100 metros de casa de mis padres»

Mientras se van levantando las sanciones a los deportistas rusos y bielorrusos, como en el caso de la gimnasia, la guerra continúa para los ciudadanos. Así lo reivindica y lo recuerda siempre que puede Marta Kostyuk. La tenista ucraniana no olvida lo que pasa en su país, en su casa, y trata de que nadie lo olvide en el circuito. Como parte de su reivindicación, Kostyuk no saluda a tenistas rusas o bielorrusas, como se observó en la final del Mutua Madrid Open. Tras ganar, la ucraniana no se dirigió a Mirra Andreeva ni en la red ni después en el discurso de campeona. Una forma de crítica que lleva a rajatabla desde que comenzara el conflicto y que explica así: «La única persona a la que le doy la mano es a Daria Kasatkina, porque no solo cambió su pasaporte, sino que también dijo abiertamente que no apoya la guerra. Ha habido varios jugadores que han cambiado de nacionalidad, pero ninguno de ellos jamás se ha manifestado en contra de la guerra ni ha mostrado apoyo a los ucranianos». Está en Roland Garros, pero la guerra sigue en su país. Y lo demostró tras vencer en el estreno a la española Oksana Selekhmeteva (6-2 y 6-3), pues no pudo contener las lágrimas al explicar que justo antes del duelo había recibido la noticia y las imágenes de que un misil había impactado a 100 metros de donde viven sus padres. «Ha sido uno de los partidos más difíciles de mi carrera. Esta mañana, un misil ha destruido el edificio a 100 metros de donde viven mis padres. No sabía cómo podría afrontar el choque hoy, he estado llorando durante toda la mañana. Estoy muy contenta, por supuesto, de estar en la segunda ronda, pero mis pensamientos y mi corazón están con la gente de Ucrania». Después, en rueda de prensa, incluso mostró la fotografía que le había llegado esa misma mañana y explicó la escena: «Tuve que vivirlo, afrontarlo y salir a jugar. No sabía qué esperar de mí misma, de cómo iba a poder concentrarme, si iba a poder controlar mis emociones. Durante el partido me han venido esos pensamientos, porque durante toda la mañana estuve mal solo de pensar que si el misil hubiera caído 100 metros más cerca, ahora no tendría ni madre ni hermana. Fue difícil asimilarlo y salir a jugar». Pero está orgullosa de haberlo hecho y quiere centrarse en su próximo rival, la estadounidense Katie Volynets.

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