ABC
Lo del acceso -casi imposible- de los jóvenes a la vivienda ya nos lo sabemos todos. Y lo de que a muchos, hasta con empleo, no les da para independizarse -solos, no con otros tres- también. Al igual de que los sueldos de una parte de la población rallan la indignidad, sobre todo si se tiene en cuenta el subidón de los precios de cuestiones tan básicas como la alimentación. El próximo lujo será no tener que ir comparando ofertas de supermercados y el capricho permitido renovar armario sin esperar a las rebajas. En casa, donde había lo que trabajaba el padre y administraba la madre, nos enseñaron a 'mirar por el dinero'. Un ejemplo de la riqueza -todo no... Ver Más
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