Vanguardia
Imagina que tu cuerpo es un auto clásico de colección. Cada año que pasa, el calendario te dice que el auto es “más viejo”. Pero tú y yo sabemos la verdad: hay autos de 1960 que corren con más potencia, rugen con más fuerza y brillan más que un modelo salido de agencia la semana pasada. ¿La diferencia? El mantenimiento de su motor interno.
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