La Opinión de Málaga
Para empezar con un chiste, recuerde siempre que el sabelotodo Felipe González consideraba que Susana Díaz era la persona ideal para seguir sus pasos al frente del PSOE, un lince. Entretanto, el mundo entero demuestra que un candidato sin partido es preferible a un partido sin candidato. La moda florece con la Forza Italia de Silvio Berlusconi en los noventa, pero queda elevada hoy a una posición dominante en el concierto democrático.
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