La Jornada
Para Alejandro González Iñárritu “la paternidad, la muerte y la migración” son tres patrones constantes en sus películas, pero la cinta más reciente, Digger, una comedia negra, “es absolutamente esquizofrénica. Nunca había hecho algo así y me costó años aprender cómo hacerla técnica y tonalmente. Me gusta explorar, aprender, pero me preocupan los manierismos, cuando te repites y te encierras en tu estilo, lo cual es muy limitante y no me gusta”.
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