La Jornada
El embrollo de la guerra en Irán provoca un fuerte impacto adverso en la economía, derivado en principio de las consecuencias que tiene sobre la estructura petrolera de ese país y del resto de los productores de Medio Oriente. Durante semanas, se han señalado estas repercusiones y, a medida que se ha instalado una especie de impasse militar, la situación alcanza un estado de mayor riesgo. Buena parte está condicionada por el cierre del estrecho de Ormuz y la interrupción del abasto de petróleo crudo, gas natural licuado, fertilizantes y otros productos.
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