La Jornada
Pero ¿qué mal hemos hecho los ciudadanos de la capital del país y sus miles de visitantes para soportar el enorme daño que las autoridades locales hacen a la infraestructura urbana, a la ecología? ¿A qué “expertos” les encargó llenar a su mobiliario de colores? Y para promocionar el Mundial de futbol, pintar en avenidas, muros y puentes de todo tipo la figura del ajolote, especie en peligro crítico de extinción por la destrucción de su hábitat natural: las diezmadas áreas lacustres de Xochimilco. El uso del ajolote como marca y mascota se contradice con los escasos esfuerzos para su conservación. Una “ajolotización” que despertó el rechazo de la población vía las redes sociales y los medios de comunicación.
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