La Jornada
La historia de la resistencia de los trabajadores urbanos y del campo bolivianos vuelve a hacerse presente, tras la protesta permanente de 19 días seguidos en mayo que pide la dimisión del presidente centroderechista Rodrigo Paz. En un principio, la estrategia fue propiciar bloqueos carreteros y concentrar fuerzas en la ciudad capital de La Paz para manifestarse en contra de la política del actual gobierno que, por cierto, no ha logrado la estabilidad económica e insiste en privatizar las empresas públicas y dejar en manos de particulares y trasnacionales el codiciado litio boliviano.
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