La Jornada
La cúpula estadunidense tiene una larga historia de fomentar paranoia sobre “enemigos” internos, en sus inicios con indígenas y mexicanos, después fueron inmigrantes, sindicalistas, opositores a guerras, anarquistas, socialistas, comunistas, cristianos de izquierda y más, hasta hoy contra, para variar, connacionales y otros extranjeros no blancos y sus defensores, los calificados de “no cristianos” (aunque los sionistas están exentos) y los solidarios con Palestina y ahora, una vez más, con Cuba.
Go to News Site