Cope Zaragoza
Osasuna ha finalizado la temporada con un sabor agridulce tras encadenar cinco derrotas consecutivas en el tramo final. Este desenlace ha empañado una campaña en la que el equipo dirigido por Alessio Lisci llegó a ilusionar con la posibilidad de alcanzar objetivos más ambiciosos, combinando momentos de gran nivel con una recta final que frenó en seco sus aspiraciones. El inicio del curso mostró a un Osasuna competitivo y sólido. Bajo la dirección de Lisci, el equipo navarro construyó una identidad basada en la intensidad, el orden táctico y la fortaleza como local en El Sadar, donde se hizo fuerte durante gran parte de la temporada. Uno de los puntos más altos del curso fue la victoria frente al Sevilla, un triunfo muy celebrado por la afición rojilla ya que suponía llegar a los 42 puntos, algo que otros años daba la permanencia. El equipo ofreció una actuación completa, combinando eficacia ofensiva con firmeza defensiva en un partido que reforzó la confianza del vestuario y del entorno. Otro de los grandes momentos de la temporada llegó con el triunfo ante el Real Madrid. Osasuna firmó una actuación de gran mérito, compitiendo contra uno de los gigantes del fútbol español y aprovechando sus oportunidades para sumar una victoria de enorme prestigio. Durante el campeonato, los partidos en El Sadar han dejado un muy buen sabor de boca para la afición. Derrotas como las del Celta, el empate con el Elche y la derrota del Espanyol hicieron daño, pero el balance en casa es positivo. Nada tiene que ver con lo vivido lejos de El Sadar. Una tarea pendiente histórica en la que al equipo le cuesta traer buenos resultados de fuera de casa. En la parcela ofensiva, el equipo alternó fases de acierto con momentos de menor producción, pero logró marcar en citas importantes. A nivel defensivo, el conjunto navarro mostró una solidez que se diluyó en las últimas jornadas, coincidiendo con una caída en el rendimiento general del equipo. El tramo final ha resultado decisivo en la valoración global. Las cinco derrotas consecutivas en las últimas jornadas alejaron a Osasuna de cualquier opción de pelear por objetivos superiores, dejando una sensación de oportunidad desaprovechada. Pese al cierre negativo, la campaña también deja aspectos positivos. El equipo ha asentado una base competitiva sólida y una idea de juego clara, elementos fundamentales para el crecimiento del proyecto. Con Alessio Lisci al frente, Osasuna ha demostrado que puede competir con garantías en LaLiga, y el reto de cara al futuro será mantener la regularidad para aspirar a metas más ambiciosas.
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