Cope Zaragoza
Tras la irrupción en el mercado de los dispositivos susceptibles de liberar nicotina (cigarrillos electrónicos o vapers), el Departamento de Salud del Gobierno Vasco alerta de la proliferación de un nuevo producto relacionado con el tabaco, las bolsitas de nicotina ('nicotine pouches'), que se consumen manteniéndolas dentro de la boca y que, si son de alta dosificación, dan lugar a mayores concentraciones en sangre que los cigarrillos normales. Estas bolsitas poseen efectos cardiovasculares bien definidos y en mujeres embarazadas puede incrementar el riesgo de muerte fetal. Frente a la idea de que estos productos son inocuos, el Departamento de Salud y Osakidetza insisten en que no existe un consumo seguro de nicotina. De hecho, en el norte de Europa, es ya una de las prácticas principales que emplea la población para el consumo de nicotina. "Se trata de unas bolsitas, de diferentes concentraciones, que la gente normalmente va aumentando de concentración, porque es una forma de mantener el nivel de nicotina en el cuerpo, en sangre. Se ponen entre el labio superior y la encía, normalmente, o un poquito más atrás, y se produce una absorción a través de la mucosa oral, como algunos otros medicamentos, y pasa la nicotina a sangre", destaca el director de Salud Pública y Adicciones del Gobierno Vasco, Guillermo Herrero. "Como es una práctica que no lleva demasiado tiempo, todavía no hay muchos datos desde el punto de vista de repercusión en la salud. Sí sabemos que tiene los mismos efectos que la nicotina en tabaco, en cuanto a la relación con riesgos a nivel cardiovascular, y sobre todo embarazadas, por los bebés que puedan recibirlo a través de sus madres", añade. Así pues, establece tres grupos de riesgo para esta nueva forma de consumir nicotina: "Niños y adolescentes, mujeres embarazadas y lactantes, porque parece ser que la nicotina traspasa la barrera placentaria y llega a la leche, y pacientes con problemas cardiovasculares". Asimismo, entre la población adolescente de 14 a 18 años, el consumo de tabaco descendió del 20% en 2023 al 18% en 2025, siendo similar entre chicos y chicas. Este descenso, sin embargo, se vio empañado por el incremento del uso de vapers, que pasó del 13% al 20% entre 2023 y 2025. "En los países sobre los que se dispone de datos, la probabilidad de vapear es, de media, 9 veces mayor entre los adolescentes que entre los adultos. Esto es algo que lo vemos todos en la calle. Como han desarrollado, además, aparatos que son de diseños, con colores, sabores y demás, es muy fácil que los jóvenes y los adolescentes caigan en ello", agrega. Desde el Gobierno Vasco se insiste en que no existe un nivel de exposición segura al tabaco, al humo y a los aerosoles. "Todas las modalidades de consumo, las nuevas y tradicionales, son peligrosas, para el consumidor y aquellos que tiene alrededor. Las sustancias que contienen y emiten son tóxicas y pueden generar graves de problemas de salud", destaca Herrero.
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