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Monedas del siglo XIX y un capitel romano: el tesoro que un arqueólogo escondía en Tarragona | Collector
Monedas del siglo XIX y un capitel romano: el tesoro que un arqueólogo escondía en Tarragona
Cope Zaragoza

Monedas del siglo XIX y un capitel romano: el tesoro que un arqueólogo escondía en Tarragona

La Guardia Urbana de Tarragona ha recuperado alrededor de 300 piezas con valor patrimonial de diversas épocas que se encontraban en el domicilio particular de un arqueólogo de Torredembarra. Tras una operación conjunta con los Mossos d'Esquadra y la Fiscalía, el hombre está siendo investigado por presuntos delitos de apropiación indebida y daños al patrimonio histórico, los cuales podrían acarrear penas de prisión. Durante décadas, el investigado había recopilado una ingente cantidad de material que guardaba en casi 300 cajas repartidas entre el jardín de su casa y otro domicilio en Tarragona. Entre el valioso material intervenido se encuentran piezas de la época romana de Tarraco, una placa de cerámica de Ca l'Agapito y un lote de 1.000 monedas del siglo XIX, acuñadas en Tarragona durante la Guerra del Francès. Este hallazgo pone de manifiesto la magnitud de la colección privada que el arqueólogo había acumulado al margen de los cauces legales, generando un grave perjuicio al patrimonio histórico de la región. La investigación se puso en marcha a raíz de un correo electrónico que alertaba de que en el bar 'Els quatre panxos' de Torredembarra, propiedad del arqueólogo, se exhibía parte de una inscripción en cerámica del siglo XVII. Dicha pieza correspondía al antiguo beaterio de Sant Domènech, también conocido como Ca l'Agapito. A raíz de esta información, el pasado mes de noviembre, agentes de la Guardia Urbana de Tarragona y los Mossos d'Esquadra inspeccionaron el establecimiento. Durante la inspección del local, además de la placa cerámica, los agentes localizaron otros objetos de valor, como un cuello de ánfora y fragmentos de una inscripción funeraria. Las conversaciones con el investigado llevaron a los agentes hasta su domicilio, donde les mostró voluntariamente el resto del material que había acumulado durante 30 años de trabajo. La entrega de las piezas se produjo en varias fases, culminando con la entrega del millar de monedas tras ser informado de las consecuencias penales de la investigación. Según fuentes de la Guardia Urbana de Tarragona, el hombre dirigía una empresa de excavaciones arqueológicas y, a lo largo de su trayectoria, había realizado más de 460 intervenciones en Tarragona. Sin embargo, la investigación ha revelado una grave irregularidad: en 260 de esos casos, el arqueólogo no presentó la memoria preceptiva de los hallazgos ante el Departamento de Cultura de la Generalitat, un requisito legal indispensable para garantizar el control y la protección del patrimonio. Sorprendentemente, la administración autonómica tampoco habría reclamado dichos informes, lo que permitió que la situación se prolongara durante años. La tarea ahora es ingente, ya que, según fuentes de la investigación, "Ahora será trabajo del Departamento de Cultura intentar atribuir todas las cajas a las excavaciones de las cuales faltan presentar las memorias". Esta labor será fundamental para reconstruir el origen de cada pieza. Los cuerpos policiales han indagado si el arqueólogo podría haber vendido parte del material en el mercado negro, pero hasta el momento no han encontrado indicios que apunten en esa dirección. La principal hipótesis es que los hechos se deben a una voluntad de coleccionismo y a una mala praxis laboral continuada, más que a una finalidad lucrativa. No obstante, la investigación continúa abierta para esclarecer todos los extremos del caso. Aunque no se ha realizado una tasación económica oficial, el valor patrimonial de las piezas es incalculable. Una de las más destacadas es la cerámica de la fachada de Ca l'Agapito, que contiene una inscripción explicando que el edificio fue un convento de monjas dominicas. Actualmente, falta una parte del conjunto cerámico, y se está investigando su paradero. De gran relevancia es también el lote de 1.000 monedas de bronce de la Guerra del Francès, cuyo valor reside en que fueron acuñadas en Tarragona. Aunque necesitan restauración, en algunas se aprecian relieves del rey Fernando VII o un escudo de Cataluña. La historia de estas monedas es singular: fueron recuperadas hace años tras ser escondidas por un panadero durante el conflicto bélico del siglo XIX y, posteriormente, trasladadas a Mallorca. La colección se completa con otras joyas de la época romana. Entre ellas destaca un capitel que se atribuye al Fòrum Provincial de Tarraco y un fragmento de una inscripción epigráfica de mármol de Carrara, que se cree que formaba parte de la muralla romana. También se ha recuperado un ánfora procedente de una excavación realizada en Riudoms. Todo el material recuperado será ahora estudiado y catalogado minuciosamente por el Departamento de Cultura. Una vez finalizado este proceso, las piezas serán devueltas al lugar que les corresponde: el Museo de Historia de Tarragona, donde podrán ser conservadas y exhibidas para el disfrute de toda la ciudadanía, cerrando así un capítulo de décadas de ocultación.

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