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Hay figuras históricas que desaparecen con el paso del tiempo. Diana de Gales hizo exactamente lo contrario. Cuanto más lejos queda aquel verano de 1997 en París, mayor parece ser la fascinación colectiva alrededor de una mujer que transformó para siempre la imagen de la monarquía británica. Ninguna royal ha generado tanta empatía, tanta obsesión mediática y tantas teorías como ella. Y ahora, cuando parecía que prácticamente todo había sido contado sobre la llamada 'Princesa del pueblo', una nueva docuserie amenaza con volver a sacudir los cimientos del Palacio de Buckingham. La productora británica Love Monday prepara 'Diana: The Unheard Truth', una serie documental que verá la luz en 2027 coincidiendo con el trigésimo aniversario de la muerte de Diana y que incluirá algo excepcional: cinco horas de conversaciones privadas grabadas por la propia princesa en el Palacio de Kensington. La gran diferencia respecto a otros documentales es precisamente esa. No habrá intermediarios ni reinterpretaciones posteriores. Será Diana hablando en primera persona. Su voz, sus silencios, su ironía y también su dolor en el momento más complicado de su vida: el derrumbe definitivo de su matrimonio con el entonces Príncipe Carlos y la convivencia imposible con Camilla Parker Bowles en el horizonte permanente de la relación. Las grabaciones fueron realizadas en 1991 dentro de los apartamentos privados de dicho palacio y entregadas al periodista Andrew Morton a través del doctor James Colthurst, íntimo amigo y confidente de Diana. Aquellas conversaciones terminaron convirtiéndose en el material base de 'Diana: Her True Story', el libro publicado en 1992 que hizo estallar por los aires la imagen perfecta que Buckingham había construido alrededor de los príncipes de Gales. Hasta ahora, solo una pequeña parte de esos audios había salido a la luz públicamente. El resto permanecía guardado desde hace más de tres décadas como una especie de cápsula emocional de la princesa en uno de los momentos más frágiles y dolorosos de su vida. Según han adelantado los productores, las nuevas grabaciones muestran a una Diana mucho más compleja de lo que el público conocía hasta ahora. No únicamente a la mujer herida por las infidelidades de Carlos III o atrapada dentro de una institución rígida, sino también a alguien extremadamente inteligente, intuitiva y perfectamente consciente del papel que ocupaba dentro del engranaje Windsor. En las cintas aparecerían además reflexiones inéditas sobre Carlos III, Camilla Parker Bowles e incluso Andrés de York, además de escenas privadas relacionadas con Guillermo y Harry o detalles de la convivencia diaria dentro de Buckingham y el Palacio de Kensington. Uno de los grandes puntos de inflexión en la historia moderna de la monarquía británica fue precisamente el momento en que Diana decidió dejar de guardar silencio. Hasta entonces, Buckingham había controlado cuidadosamente la narrativa pública alrededor de la princesa. Con Andrew Morton ocurrió algo distinto. Por primera vez, Diana empezó a contar su propia versión de la historia. Y el impacto fue devastador para la corona. El libro reveló episodios de bulimia, problemas de salud mental, soledad emocional, autolesiones y la profunda desconexión que existía dentro del matrimonio real. Muchos expertos consideran que aquel fue el verdadero principio del fin del modelo monárquico tradicional basado en la obediencia absoluta, el silencio institucional y la apariencia de perfección permanente. Resulta prácticamente imposible escuchar hoy las palabras de Diana sin pensar automáticamente en Harry y Meghan Markle. En la ruptura con Buckingham. En las acusaciones de falta de apoyo emocional. En la presión mediática constante y en la sensación de asfixia dentro de la maquinaria institucional de la Familia Real británica. De hecho, una de las cuestiones que más interés genera alrededor de la futura serie documental es precisamente comprobar hasta qué punto Diana ya intuía muchos de los conflictos que terminarían estallando décadas después dentro de la familia Windsor. La serie contará además con testimonios de personas muy cercanas a la princesa, entre ellas el peluquero Sam McKnight —responsable de algunos de los looks más icónicos de Diana en los años noventa—, el periodista Richard Kay o Penny Thornton, la astróloga de confianza de la princesa. Y quizá ahí reside el verdadero poder de Diana incluso casi treinta años después de su muerte: en que sigue siendo capaz de alterar la conversación pública, reabrir heridas dentro de la monarquía británica y generar una fascinación mundial que ninguna otra figura royal ha conseguido igualar jamás.
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