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Carmen Teresa Navas tenía más de 80 años cuando la obligaron a desenterrar a su hijo. Llevaba 16 meses buscándolo por cárceles, hospitales y morgues de Caracas. Nadie le dijo nada. Ni la Fiscalía, ni el tribunal, ni la cárcel donde habían encerrado en secreto a Víctor Hugo desde el 1 de enero de 2025. Cuando finalmente le entregaron un comunicado oficial que confirmaba su muerte, el cuerpo ya llevaba 10 meses sepultado en una fosa del cementerio Jardín La Puerta, a las afueras de Caracas. Un cartelito de cartón, con la tinta corrida por la humedad, marcaba el lugar exacto donde el Estado había intentado borrar su existencia. La exhumación duró nueve horas. El clima en esa zona montañosa... Ver Más
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