Ultima Hora Mallorca
Cuando Antonio Udina murió en 1898, se llevó consigo una lengua entera. El dálmata –lengua romance con muchos siglos de historia– desapareció no porque nadie la prohibiera, sino porque la última persona que la sabía hablar dejó de existir. No hubo funeral. El mundo, ajeno, siguió girando. Ciento catorce años después, en las Islas Galápagos, murió ‘George’, la última tortuga gigante de su subespecie. Los científicos lo habían intentado todo: compañeras, programas de reproducción, atención veterinaria de primera.
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