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El Sindicato Médico de La Rioja ha anunciado que, a partir del próximo 1 de junio, los facultativos dejarán de realizar la actividad extraordinaria y voluntaria, conocida como 'peonadas'. Esta decisión llega ante la falta de respuesta de las administraciones a su petición de un estatuto marco propio. Los primeros servicios en comunicar la medida han sido Cirugía General y Traumatología, aunque otros valoran adherirse progresivamente en los próximos días. Desde el sindicato han querido precisar que la decisión no es por una falta de compromiso, sino que "refleja el agotamiento de unos profesionales que durante años han mantenido el funcionamiento del sistema a costa de un sobreesfuerzo continuo". Añaden que los médicos llevan años sosteniendo el sistema sanitario más allá de su jornada ordinaria, participando "activamente" en la reducción de las listas de espera y asumiendo una sobrecarga asistencial continuada mediante jornadas extraordinarias y prolongaciones de horario. El sindicato considera que esta situación responde a un problema estructural arrastrado durante años. Entre las causas señalan la falta de planificación sanitaria, unas plantillas insuficientes, el envejecimiento poblacional, el aumento de la esperanza de vida y la cronificación de enfermedades. Todo ello, denuncian, "sin una adecuación real de recursos humanos ni condiciones laborales". Asimismo, la organización subraya que es "especialmente preocupante" que el debate público se centre exclusivamente en responsabilizar al Ministerio de Sanidad. Recuerdan que las comunidades autónomas, como competentes en la gestión sanitaria, también tienen capacidad directa para mejorar las condiciones organizativas y retributivas de los profesionales. A nivel autonómico, lamentan que las reivindicaciones del colectivo médico han quedado frecuentemente relegadas por el porcentaje de representatividad en la mesa sectorial, diluyendo sus peticiones específicas en negociaciones más amplias. "No se puede seguir utilizando argumentos varios para posponer indefinidamente soluciones necesarias y urgentes para los médicos y facultativos", han defendido, al tiempo que reiteran su disposición al diálogo y reclaman "medidas reales, planificación y voluntad política para afrontar la grave situación actual de la sanidad pública". Esta nueva medida de presión se suma a la cuarta semana de huelga que el colectivo mantuvo del 18 al 22 de mayo. Aquellos paros en La Rioja terminaron con la suspensión de 3.700 consultas de Atención Hospitalaria, 1.350 citas en Atención Primaria, 245 intervenciones quirúrgicas y 177 pruebas diagnósticas canceladas.
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