Cope Zaragoza
El malaguismo no tiene fin. Está más vivo que nunca. El gran momento deportivo por el que pasa el equipo malaguista está haciendo que la afición se vuelva a ilusionar con estar en Primera. El camino será duro, con una primera parada clave este domingo en Zaragoza para amarrar el playoff y ya luego jugársela en dos eliminatorias muy fuertes. El caso es que el domingo ante el Racing se dieron tres situaciones que pone a la afición blanquiazul como una de las referentes en todo el país, y de paso, el equipo lo disfruta. La primera fue el enorme recibimiento al equipo en la previa del partido. Según los datos oficiales de la www.policia.es, más de 8.000 seguidores se dieron cita en la recta de Martirícos con imágenes tremendas e históricas, ya que fue el mayor recibimiento jamás visto, a la altura de los dos de Primera RFEF (Celta y Nástic). Colorido que acompañó con ese nuevo cántico que ya es un himno. Si aquel de “Una gitana loca me echó las cartas...” acompañó al Málaga en el ascenso a Segunda, el actual de “Es la vida loca...” está siendo sublime. La segunda fue el récord de afluencia de espectadores, la más alta en toda la temporada. Fueron 29.494 espectadores, superando a Riazor y dejando claro que La Rosaleda es uno de los estadios donde más gente lleva y donde apenas suelen quedar entradas. La del domingo fue la entrada más alta de todo el campeonato, que podría ser superada, ya mínimamente, para los duelos del playoff. Y la tercera situación fue la nueva primera camiseta que el club, al mediodía, presentó en sus redes sociales, la cual vestirá la próxima temporada. Enter ese domingo y el lunes, el club estima una venta aproximadamente de 1.000 unidades. Una locura, casi 80.000 euros. De salida. La nueva equipación presentó un diseño de inspiración clásica, con cuello y corte retro, aunque incorpora numerosos detalles novedosos. El más llamativo es la presencia de unas escamas de boquerón, símbolo inseparable de Málaga, de los malagueños y de los malaguistas. De este modo, la propia camiseta se convierte en un homenaje a la identidad de la ciudad. Los acabados son de alta calidad. Tanto el escudo del club como el logotipo de hummel aparecen bordados, reforzando el carácter clásico y emocional de la prenda. Asimismo, el tono azul principal está inspirado en el celeste del CD Málaga de la década de 1980, recuperando una de las tonalidades más reconocibles y representativas de la historia blanquiazul. Un guiño a la estética clásica ligada a la afición y a la memoria colectiva de la ciudad.
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