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Mercedes Milá ha vuelto al foco mediático con 'Me meto en un jardín', su nuevo programa que RTVE estrenó el domingo 24 de mayo en La 2. El espacio, que toma el relevo del 'Zero Dramas' de Loles León , es un formato de entrevistas sin filtros en el que la periodista conversa con sus invitados mientras recorren parques vinculados a sus historias personales. Este último proyecto es el reflejo de lo importante que es su trabajo para la comunicadora, quien a los 75 años sigue mostrando su pasión por el periodismo. Aun así, también encuentra huecos para desconectar de la rutina en sus lugares favoritos. Natural de Esplugues de Llobregat, Mercedes Milá tiene varias residencias, aunque su refugio más íntimo siempre ha estado ligado a la naturaleza. Vive habitualmente en una casa rústica cerca de Barcelona, rodeada de campo, y también posee propiedades en su municipio natal. No obstante, es en Menorca donde encuentra su equilibrio. Allí ha pasado largas temporadas durante casi dos décadas, especialmente en Mahón, una ciudad con cerca de 30.000 habitantes que combina su puerto natural, uno de los más grandes del Mediterráneo, con un casco histórico luminoso, ilustrado y abierto al mar. Entrar en Menorca es, casi siempre, entrar en Mahón. Ya sea por aire o por mar, la capital menorquina funciona como puerta de bienvenida a la isla y como uno de los grandes símbolos del Mediterráneo. Su identidad gira alrededor del puerto natural que penetra en la tierra y moldea el paisaje urbano. La ciudad creció sostenida por acantilados y salpicada de miradores que regalan vistas únicas. La influencia británica, árabe y mediterránea todavía se percibe en las calles de un municipio luminoso y tranquilo. Una mezcla que probablemente explique por qué figuras como Mercedes Milá encuentran allí un refugio difícil de abandonar. Mahón conserva además esa sensación de frontera amable entre la calma de la isla y el contacto constante con el exterior. Históricamente, fue la puerta de entrada de avances comerciales, sociales y culturales hacia el resto de Menorca. Un papel que todavía recuerdan lugares tan emblemáticos como la plaza del Pescado o el mercado del Claustro. La estancia de Mercedes Milá en Mahón ha pasado por altibajos. Durante casi dos décadas, vivió en la zona de La Solana, hasta que comenzó un largo conflicto judicial con la Autoridad Portuaria de Baleares debido a que la concesión extraordinaria de las parcelas en las que se encontraba su vivienda caducó a finales de 2010. Milá lo intentó todo para conservar la propiedad. «No me iré de Menorca se ponga como se ponga la Autoridad Portuaria. Es mi paraíso, mi lugar, el que más amo. El olor es diferente al de otros lugares del mundo. Llevo 18 años aquí y seguiré luchando», afirmó durante un acto. Sin embargo, tras varios recursos legales, el Tribunal Supremo acabó dando la razón a la Autoridad Portuaria y en enero de 2014 la presentadora acabó entregando las llaves de la casa en la que había vivido durante años. Pero ella tenía claro que no iba a abandonar la ciudad, con lo que, lejos de resignarse, decidió empezar de nuevo. Según publicó Vanitatis, la periodista optó por adquirir una vivienda en el casco urbano de Mahón para reformarla y convertirla en su nuevo hogar menorquín. El mismo medio reveló que la casa, situada lejos del puerto pesquero pero con vistas privilegiadas sobre él, cuenta con varios pisos y hasta cuatro plazas de garaje. Además, cumplía completamente con la normativa urbanística.
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