Cope Zaragoza
El frente sindical en la educación valenciana se ha roto. Tras doce días lectivos de huelga indefinida, los sindicatos CSIF y ANPE han firmado un acuerdo parcial con la Conselleria para una subida salarial, mientras que STEPV, UGT y Comisiones Obreras lo han rechazado, una decisión que ha profundizado la división entre las organizaciones. El pacto suscrito por CSIF y ANPE se centra en uno de los ocho bloques de la negociación: un aumento retributivo de 200 euros al mes para los profesores y la inclusión de seis días moscosos. Paloma Martínez, vicepresidenta de ANPE, confirma que seguirán negociando los siete bloques restantes: "Vamos a continuar, por supuesto, reclamando, negociando el resto de los siete bloques que nos quedan por negociar". Sin embargo, los sindicatos STEPV, UGT y CCOO, que representan al 66,5% del sector, consideran el acuerdo insuficiente. Para ellos, el principal escollo sigue siendo la reducción de las ratios de alumnos por aula, un punto que todavía no se ha abordado en profundidad y que será clave en las próximas reuniones. La división ha generado un clima de alta tensión. Desde los sindicatos firmantes piden respeto por su decisión. "Lo que sí que pedimos es respeto, igual que nosotros lo hacemos, respeto a las posturas sindicales que que están en la mesa de negociación", reclama Paloma Martínez, quien asegura que no se dejarán influir por los conflictos. José Seco, presidente de CSIF Educación, explica que la ruptura de la unión sindical se produjo el día antes de la firma, cuando los otros tres sindicatos presentaron un documento propio. Seco denuncia presiones, mencionando "campañas por redes sociales, pero también físicas en las sedes de desperfectos" y cuestiona la negativa del resto a aceptar la mejora: "La explicación la tendrán que dar otros el por qué no quieren firmar que los docentes tengan esa subida". Pese a la fractura, la negociación con la Conselleria de Educación continúa esta misma tarde. Sobre la mesa estarán los siete bloques pendientes, entre los que se incluyen la reducción de ratios, la burocracia y las mejoras de plantillas. Los sindicatos firmantes defienden su decisión como un ejercicio de responsabilidad. Según José Seco, la administración dejó claro "que no tiene más dinero para poner sobre la mesa", por lo que la disyuntiva era entre aceptar la oferta actual o nada. "Era esto o nada", resume, justificando la firma como un ejercicio de responsabilidad para garantizar una subida salarial histórica después de casi 20 años.
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