Cope Zaragoza
Las altas temperaturas que vive Asturias estos días, están convirtiendo las aulas en lugares insufribles. Una de las situaciones más críticas se vive en el Colegio de Educación Especial de Latores, en Oviedo, donde las familias denuncian que se han alcanzado los 38 grados en el interior de las clases, una situación que califican de "locura" y que evidencia el "abandono" que, aseguran, sufren desde hace años. Así lo ha explicado Annmarie Pérez, presidenta del AMPA del colegio, en una entrevista en el programa Herrera en COPE en Asturias, donde ha trasladado el "enorme malestar" de la comunidad educativa. "Teniendo temperaturas en unas aulas de 38 grados, es una locura", ha afirmado, recordando que se trata de alumnos que "a veces no saben regular la temperatura de su cuerpo, ni el frío ni el calor, y que cuando se sienten incómodos, tampoco lo saben expresar". Las familias son realistas y, como explican en un comunicado, saben que "cuando hace calor, hace calor". Sin embargo, subrayan que el problema no es solo el calor exterior, sino el estado del edificio, que "empeora todavía más las condiciones". La falta de mantenimiento, la humedad, la ausencia de toldos adecuados y la falta de ventilación convierten las aulas en "espacios difíciles de soportar". Pérez ha detallado que los toldos llevan años rotos y no cumplen su función. "En realidad, en vez de toldos, tenemos hierros y guijarros que no hacen la función que tendrían que hacer", lamenta. Esta situación, sumada a que muchas ventanas no se pueden abrir por seguridad, provoca que la sensación térmica sea aún peor y aumente la humedad en el edificio. La presidenta del AMPA denuncia la "dejadez" por parte de la Consejería de Educación a la hora de acometer la inversión necesaria para solucionar estos problemas. "Llevamos mucho tiempo rogando la instalación de toldos nuevos y actuaciones básicas de mantenimiento que ayuden a reducir el calor dentro del centro", señalan las familias en su escrito. Desde el AMPA recuerdan que no se trata de una simple "incomodidad". El alumnado con discapacidad del centro "no puede regular correctamente la temperatura corporal", así como otros que, por su medicación, "no pueden exponerse a determinadas temperaturas sin riesgo para su salud". Por ello, insisten en que sus demandas "no son un capricho". "Estamos hablando de necesidades básicas, de dignidad y de seguridad", recalcan en el comunicado. Un malestar que ha llevado a varias familias a llamar e incluso acudir personalmente a la Consejería para trasladar su preocupación. "No nos sentimos cuidados", sentencian. La situación también afecta a los profesionales del centro, que "están soportando un calor inaguantable". Para algunos padres, dejar a sus hijos en casa no es una opción, ya que los niños necesitan la rutina para no desregularse o por motivos de conciliación laboral. Las familias y los trabajadores del Colegio de Educación Especial de Latores esperan que esta nueva denuncia pública sirva "de una vez por todas, para que se tomen medidas inmediatas y reales". Mientras tanto, la situación se sobrelleva "gracias a los profesionales que están allí, que hacen que los niños puedan estar lo más a gusto posible", concluye Pérez.
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