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Castillonuevo, el pueblo navarro de 16 habitantes que se resiste a desaparecer: "Sin Internet, no podemos dar un paso adelante" | Collector
Castillonuevo, el pueblo navarro de 16 habitantes que se resiste a desaparecer:
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Castillonuevo, el pueblo navarro de 16 habitantes que se resiste a desaparecer: "Sin Internet, no podemos dar un paso adelante"

Enclavado en el Pirineo navarro y rodeado de monte, Castillonuevo resiste al paso del tiempo y a décadas de despoblación. Con apenas 16 vecinos censados y una media de edad que ronda los 69 años, este pequeño núcleo urbano lucha contra el aislamiento mientras sus habitantes se aferran a sus raíces. Durante el año, solo ocho personas viven en sus 37 casas, una cifra que contrasta con el bullicio estival. Su alcalde, Xabier Alfaure, de 54 años, describe Castillonuevo como "un pueblo maravilloso que transmite muchas cosas positivas", destacando la "tranquilidad, la naturaleza y la vida sencilla". Sin embargo, reconoce que esta calidad de vida conlleva "unas limitaciones que son muy grandes como para poder vivir a día de hoy ahí". La situación cambia radicalmente en verano. La población "va a muchísimo más", pasando de ocho residentes a "200 o 300 personas", según Alfaure. En agosto, "todas las casas están abiertas", devolviendo al pueblo una vitalidad que parece increíble durante el resto del año. El punto álgido de esta resurrección estival son las fiestas patronales, que se celebran el primer fin de semana de agosto. Durante tres o cuatro días, el programa incluye actos tradicionales como el chupinazo, verbenas, jotas y un Día de la Mujer el lunes. El principal obstáculo para la supervivencia y el futuro de Castillonuevo es la falta de servicios, siendo el más urgente la conexión a internet. "El problema principal, que es el 100%, es Internet", afirma con rotundidad el alcalde. La promesa de que la banda ancha llegaría a todos los pueblos de Navarra en 2025 no se ha cumplido en su caso, ya que se renunció a la subvención. Alfaure lamenta que "los derechos no son los mismos de de vivir en Pamplona que vivir en un pueblo del Pirineo". A la brecha digital se suma la ausencia de transporte público, lo que obliga a depender del coche particular, y la falta de vivienda disponible, ya que las 37 casas del pueblo están habitadas y no hay opción de compra. El éxodo rural se debió a que "las condiciones de vida, pues eran muy duras", explica Alfaure. La memoria de esa época pervive en figuras como José Hernández, el antiguo alcalde que estuvo 40 años en el cargo y que, a sus 85 años, sigue viviendo en el pueblo a pesar de necesitar rehabilitación en Pamplona. A pesar de las dificultades, la convivencia es uno de los pilares de Castillonuevo. "En el pueblo somos una familia, no hay una casa que diga 'con esta casa no me hablo'", asegura el alcalde. Esta unión se refleja en la toma de decisiones, ya que los plenos municipales se abren a todos los vecinos para "poder elegir cosas y seguir adelante". El futuro, sin embargo, es incierto. El alcalde admite que el riesgo es real: "Si no se hace algo, tiene mucho riesgo de de desaparecer como pueblo". La solución, insiste, pasa por una medida concreta que abriría la puerta al teletrabajo y a nuevas oportunidades. "Sin Internet, no podemos dar un paso adelante", concluye.

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