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Envidiar la fe | Collector
Envidiar la fe
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Envidiar la fe

Entre la gente que no cree se repite mucho eso de: tengo envidia de los que tienen fe. —¿Y tú no? —Yo los domingos no madrugo. Lo dicen con condescendencia, como diciendo: si yo pudiera renunciar a mi racionalidad, si pudiera suspender el juicio, si tan solo fuera un poco más estúpido, más crédulo, menos exigente, si el azar no me hubiera castigado con esta inteligencia analítica, con aquella educación laica, entonces abandonaría este mar de incertidumbres en el que me despierto cada mañana y abrazaría tu fe para vivir en la paz de los felices, que es la paz de la ignorancia. El descreído proyecta sobre el fiel una fe falsa, una fe que soluciona el dolor, el miedo,... Ver Más

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